sábado, 29 de enero de 2011

Lo mejor de 2010


Mis favoritas:

  1. La cinta blanca
  2. Un profeta
  3. Two lovers
  4. I'm not there
  5. La red social


Y ahora, lo que opinan los demás. Empecemos con Cahiers du cinéma España:

  1. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  2. Copia certificada
  3. Film Socialisme
  4. Two lovers
  5. Ne Change Rien
  6. La red social
  7. Fantástico Sr. Fox
  8. La cinta blanca
  9. En tierra hostil
  10. El escritor

Fotogramas:

Miradas de cine:

Cahiers du cinéma Francia:
  1. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  2. Teniente corrupto
  3. Film Socialisme
  4. Toy Story 3
  5. Fantástico Sr. Fox
  6. Un tipo serio
  7. Morrer como um homem
  8. La red social
  9. Chouga
  10. Mother

Sight & Sound:
  1. La red social
  2. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  3. Another Year
  4. Carlos
  5. The Arbor
  6. Winter's Bone
  7. Io sono l'amore (Yo soy el amor)
  8. Autobiografia lui Nicolae Ceausescu
    Film Socialisme
    Nostalgia de la luz
    Poesía
    Un profeta


Votos de Cahiers España:

Àngel Quintana
  1. Film socialisme
  2. Vincere
  3. Copia certificada
  4. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  5. Ne change rien
  6. I'm not there
  7. En tierra hostil
  8. Two lovers
  9. El escritor
  10. Lourdes
Antonio Santamarina
  1. Copia certificada
  2. Shutter Island
  3. Ne change rien
  4. Poesía
  5. La cinta blanca
  6. Film socialisme
  7. La red social
  8. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  9. El escritor
  10. Un profeta
Asier Aranzubia Cob
  1. En tierra hostil
  2. La red social
  3. Un profeta
  4. Toy Story 3
  5. Poesía
  6. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  7. La cinta blanca
  8. La mujer sin piano
  9. Two lovers
  10. Copia certificada
Carlos F. Heredero
  1. Poesía
  2. La cinta blanca
  3. Copia certificada
  4. La red social
  5. Ne change rien
  6. El silencio de Lorna
  7. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  8. Film socialisme
  9. Aita
  10. La mujer sin piano
Carlos Losilla
  1. Film socialisme
  2. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  3. Copia certificada
  4. En tierra hostil
  5. Two lovers
  6. Ne change rien
  7. La red social
  8. Lourdes
  9. I'm not there
  10. La mujer sin piano
Carlos Reviriego
  1. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  2. Toy Story 3
  3. Two lovers
  4. I'm not there
  5. Copia certificada
  6. Film socialisme
  7. La red social
  8. Villa Amalia
  9. Fantástico Sr. Fox
  10. Ne change rien
Eulàlia Iglesias
  1. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  2. Copia certificada
  3. Two lovers
  4. Film socialisme
  5. Teniente Corrupto
  6. Fantástico Sr. Fox
  7. Un profeta
  8. La cinta blanca
  9. Un Tipo Serio
Fran Benavente
  1. Ne change rien
  2. Two lovers
  3. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  4. Vincere
  5. Film socialisme
  6. Copia certificada
  7. Tulpan
  8. Entre nosotros
  9. En tierra hostil
  10. El escritor
Gonzalo De Lucas
  1. Film socialisme
  2. Two lovers
  3. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  4. Copia certificada
  5. Ne change rien
  6. Vincere
  7. Fantástico Sr. Fox
  8. Teniente Corrupto
Gonzalo De Pedro
  1. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  2. Toy Story 3
  3. La red social
  4. Fantástico Sr. Fox
  5. Two lovers
  6. Film socialisme
  7. Ne change rien
  8. Nausicäa del valle del viento
  9. Machete
  10. Aita
Jaime Pena
  1. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  2. Film socialisme
  3. Vincere
  4. Fantástico Sr. Fox
  5. Poesía
  6. Rumores y mentiras
  7. Entre nosotros
  8. Machete
  9. Copia certificada
  10. El escritor
José Antonio Hurtado
  1. Ne change rien
  2. Fantástico Sr. Fox
  3. La cinta blanca
  4. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  5. Film socialisme
  6. La red social
  7. I'm not there
  8. Copia certificada
  9. Vincere
  10. En tierra hostil
José Enrique Monterde
  1. La cinta blanca
  2. Un profeta
  3. El silencio de Lorna
  4. Two lovers
  5. Poesía
  6. La mujer sin piano
  7. El escritor
  8. Copia certificada
  9. Elisa K
  10. Shutter Island
José Manuel López Fernández
  1. Two lovers
  2. En tierra hostil
  3. Nausicäa del valle del viento
  4. Ne change rien
  5. Copia certificada
  6. Fantástico Sr. Fox
  7. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  8. Kick-Ass. Listo para machacar
  9. El escritor
  10. Los otros dos
Roberto Cueto
  1. La cinta blanca
  2. Poesía
  3. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
  4. El escritor
  5. Fantástico Sr. Fox
  6. La red social
  7. En tierra hostil
  8. Un profeta
  9. Ciudad de vida y muerte
  10. Kick-Ass. Listo para machacar


Votos de Fotogramas:

 EspañolasExtranjeras
Tonio L. Alarcón
Raúl Alda
Ricardo Aldarondo
Jordi Batlle Caminal
Alberto Bermejo
Lluís Bonet Mojica
Carlos Boyero
David Broc
Conxita Casanovas
Quim Casas
Ramón Colom
Jordi Costa
Desirée De Fez
Eduardo De Vicente
Oriol Esteve García
Miguel Anxo Fernández
Fausto Fernández
Carlos F. Heredero
Álex Gorina
La Redacción De Fotogramas
José María Latorre
Carlos Losilla
Lo Que Yo Te Diga
Carlos Marañón
Antón Merikaetxebarría
Mr. Belvedere
Pepe Nieves
Jesús Palacios
Carmen Puyó
Àngel Quintana
Oti Rodríguez Marchante
Sofía Carlota Rodríguez
Rubén Romero
Sergi Sánchez
Juan Sardá
Mirito Torreiro
Antonio Trashorras
Vicente Vergara
Nuria Vidal
Manu Yáñez Murillo
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lunes, 24 de enero de 2011

El demonio bajo la piel

Muchos cineastas como Michael Haneke nos recuerdan insistentemente que no es necesario hacer explícita la violencia en la pantalla para alertarnos sobre ella, consiguiendo con ello películas que son a menudo una exigente prueba para los espectadores, quienes somos incapaces de soportar la violencia no mostrada, por más que los medios audiovisuales nos hayan inmunizado contra la violencia explícita. Eso no quiere decir, sin embargo, que la representación figurativa de la violencia no pueda también incomodar, lo que pasa es que, a estas alturas, es muy difícil no traspasar mediante la imagen en movimiento la línea que separa la repulsión hacia el acto violento de la atracción hacia ese mismo acto. El demonio bajo la piel cuenta con cuatro secuencias climáticas que describen los actos violentos de su protagonista y narrador, el ayudante de sheriff Lou Ford (Casey Affleck), y lo hacen alternando la violencia fuera de campo con una exposición deliberadamente frontal: por un lado, en un flashback se nos sugiere que un Lou Ford adolescente está violando a una pequeña de cinco años ante la mirada atónita de su hermano mayor, y de forma aún más sutil, mediante una elipsis, sabemos que Ford se ha deshecho de su cómplice, el adolescente Johnnie Pappas (Liam Aiken); por otro lado se nos muestra con insoportable claridad cómo Ford deforma el rostro de su amante, la prostituta Joyce Lakeland (Jessica Alba), mientras la golpea impulsivamente hasta matarla, y más tarde tampoco se nos ahorra la imagen de la agonía de la prometida de Ford después de que éste la golpee brutalmente en el estómago. El director Michael Winterbottom (quien, con esta particular participación en el cine negro, completa la filmografía más heterogénea del panorama mundial) realiza una filmación nada acomodaticia de la violencia, y lo hace utilizando formatos antagónicos pero con constante brillantez, sobre todo gracias a la impecable interpretación de Casey Affleck. Sin embargo, el trabajo de Winterbottom y Affleck queda malogrado al pasar por las exigencias de producción de El demonio bajo la piel, cuya ambientación "noir" obliga a recargar las imágenes con todo tipo de parafernalia de época, incluyendo unas nada afortunadas canciones populares de corte excesivamente frívolo, que suenan cada vez con más frecuencia a medida que la película se acerca a su tramo final, y que terminan dando la sensación de que los hechos son narrados con cierta ironía, imponiendo de este modo un inadecuado distanciamiento entre el espectador y la crudeza del material de partida.

'The killer inside me' - Michael Winterbottom - 2010 [ficha técnica]
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martes, 11 de enero de 2011

No controles

Muchos críticos apostaron por Borja Cobeaga como una joven promesa en la comedia nacional, declarando que sería una lastima que el director desaprovechara en el futuro sus orígenes televisivos y abandonara un género tan necesario como desafortunado en nuesto cine, todo ello a raíz de la irregular Pagafantas, una película que, según Tonio L. Alarcón, "no intenta hacer reír a toda costa, sino que pone el acento en el desarrollo de los personajes, y en el reflejo de una generación que sigue sin saber lo que quiere de la vida" (Dirigido por..., junio de 2009). Pues bien, tal vez sea una buena noticia el hecho de que Cobeaga, en su segundo largometraje, no haya abandonado la comedia, pero hay que lamentar, y mucho, que el director haya otorgado casi al completo el espíritu de este nuevo proyecto a las temibles formas de lo peor de la comedia catódica, perdiendo entre otras cosas uno de los (pocos) aspectos realmente destacables de Pagafantas, me refiero a la mala uva con la que el autor trataba a su protagonista, una actitud mantenida hasta sus últimas consecuencias en aquel trabajo y de la que no queda rastro alguno en No controles. La razón tal vez sea una trama claramente edulcorada a base de clichés como consecuencia del amparo de Antena 3, una productora que, a estas alturas, se permite incluso sonrojantes marcas de autoría, como es la obligatoria escena (casi idéntica a otra que ya vimos en la infumable Fuga de cerebros) en la que el protagonista, siguiendo el consejo de sus amigos, baila con otra chica para provocar los celos de su amada, por no hablar de un reparto salpicado de rostros de la casa, del que se salva, por los pelos, el comedido trabajo de Alexandra Jiménez y la simpática composición de Julián López.

'No controles' - Borja Cobeaga - 2010 [ficha técnica]
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lunes, 10 de enero de 2011

Teniente corrupto

A la hora de adaptar el guión del original Teniente corrupto escrito por el propio director de aquel film, Abel Ferrara, en colaboración con otros tres autores, una de las decisiones más interesantes tomadas por el cineasta Werner Herzog y/o el guionista William M. Finkelstein, gracias a la cual Herzog logra un punto de distinción con este remake, consiste en dar una vuelta de tuerca a las motivaciones de su protagonista: a diferencia del policia interpretado por Harvey Keitel en la versión de Ferrara, quien a lo largo del metraje le veíamos utilizando su poder para saciar toda clase de vicios al tiempo que se veía conmovido por el caso de violación de una joven monja, el teniente Terrence McDonagh (encarnado por un descomunal Nicholas Cage) es un agente de policia que va descendiendo progresivamente hacia un cada vez más lamentable infierno personal por culpa de su relación con Frankie (Eva Mendes), una prostituta de lujo, su adicción a las drogas (a las que se engancha para atenuar sus dolores físicos) y su afición a las apuestas, pero compagina su lado más abyecto con un envidiable ascenso profesional, conseguido principalmente gracias a una implacable investigación en el caso del asesinato de una familia afroamericana, investigación durante la cual el protagonista comete algunas atrocidades fruto de su sentido de la moral (cf. la escena en la que interroga a la abuela del único testigo del crimen, donde Terrence está a punto de matar a la anciana de la cual está a cargo quitándole el tubo de oxígeno) pero que, en líneas generales, demuestra una conducta ejemplar, no tolerando el más mínimo abuso policial sobre los implicados y dirigiendo con enorme inteligencia cada una de las operaciones. Para Herzog, las conductas más deplorables del protagonista son casi siempre una consecuencia indirecta de sus adicciones: por ejemplo, mientras el teniente de Ferrara detenía deliberadamente el coche de dos chicas para amenazarlas forzándolas a representar un numerito sexual, cuando Terrence detiene a una pareja de jovenes su único fin es requisarles la droga que llevan encima, aunque después termine teniendo sexo con la chica debido a la actitud promiscua de ésta y al temor de la pareja a ser delatados a sus padres.

Menos afortunado es el desenlace que Herzog / Finkelstein proponen en lugar del planteado por Ferrara, quien hacía que su protagonista fuera asesinado en un ajuste de cuentas tras no poder pagar sus deudas de juego. Terrence, en cambio, vive un final tremendamente idílico, lo cual no tendría por qué ser un problema en sí mismo, siempre que el guión de Finkelstein no estuviera lleno de incongruencias en su tramo final: véase cómo los peligrosos matones que reclaman a Terrence una importante suma de dinero por haberle robado a un cliente de Frankie acuden con incomprensible imprudencia a un tiroteo del que, evidentemente, salen mal parados; cómo el principal sospechoso en el caso de asesinato que investiga Terrence parece no recurrir a sus abogados cuando la policía halla una pista falsa introducida en la escena del crimen, o cómo las deudas de juego de Terrence quedan saldadas cuando gana apostando en un partido de fútbol americano en el que, según hemos visto poco antes (en un ejercicio de despiste al espectador bastante desleal por parte de Herzog), a dos minutos del final el resultado estaba siendo muy desfavorable para Terrence. Como broche a este desafortunado tramo final se situa la secuencia de apenas dos minutos en la que el protagonista recibe tres fugaces visitas de personajes que resuelven verbalmente sus problemas, una secuencia expuesta de manera tan atropellada que se diría que o bien ha sido rodada por un tercero o bien es una broma por parte de Herzog quien, para demostrar su disconformidad con el carácter complaciente del desenlace, rueda la secuencia para que parezca un inserto impuesto por los productores.

'The Bad Lieutenant: Port of Call - New Orleans' - Werner Herzog - 2009 [ficha técnica]
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miércoles, 5 de enero de 2011

Balada triste de trompeta

Aparte los guiones de casi todos los largometrajes realizados por Daniel Monzón hasta la fecha (a excepción de su debut El corazón del guerrero), el del film de Almodóvar Carne trémula y algún que otro prescindible telefilm, sitcom y miniserie, la carrera como guionista de Jorge Guerricaechevarría comprendía hasta ahora toda la filmografía de Álex de la Iglesia, incluyendo no sólo la totalidad de sus largometrajes para el cine, también su cortometraje de presentación Mirindas asesinas, todos los episodios de la serie Plutón B.R.B. Nero y el resto de sus trabajos para la pequeña pantalla. Por tanto, Balada triste de trompeta es la primera filmación de Álex de la Iglesia partiendo de un guion propio y escrito en solitario, y la falta de la colaboración de Jorge Guerricaechevarría es algo que, para empezar, se nota en la pobreza del material de partida, al cual hay que reconocerle un par de ideas originales (la del circo como metáfora de los últimos años de historia de un país marcado por la locura, y la de la figuración de dos payasos, Triste y Tonto, como representación de dos bandos eternamente enfrentados por un interés común, ya sea una nación o una mujer, a los que sólo terminará uniendo la muerte) pero termina inflándose innecesariamente mediante una sucesión de hilarantes situaciones y personajes de trazo grueso. Lo peor es que esta carencia se traspasa también al Álex de la Iglesia director quien, a pesar de (o precisamente por) contar con unos recursos envidiables (la cuidada labor del departamento de maquillaje o la sobresaliente partitura de Roque Baños), ofrece como resultado final un festival de excesos visuales que parecen intentar tapar las carencias literarias de fondo. Y así es como el director termina dinamitando, en el peor sentido, la sutileza de las ideas de partida, y como muestra valga la nerviosísima escena climática sobre la cruz del Valle de los Caídos, consistente en una inacabable pelea entre los protagonistas rodada a base de golpes de efecto, planos cortos y grúas tan espectaculares como inútiles. Al menos, eso sí, De la Iglesia se permite un guiño a sí mismo en su labor de fotógrafo de lo más representativo del cielo madrileño: sumemos la cruz del Valle de los Caídos al Edificio Carrión, las Torres Kio o las cuadrigas de Higinio de Basterra en la calle de Alcalá.

'Balada triste de trompeta' - Álex de la Iglesia - 2010 [ficha técnica]
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sábado, 25 de diciembre de 2010

Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas

Resulta extraño que los prosélitos del cine de Apichatpong Weerasethakul vieran en la Palma de Oro otorgada a Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas una manera de premiar al director tailandés allí donde su cine se había vuelto más convencional, extraño porque su última película no es precisamente normal: si se la compara con Tropical Malady, el otro largometraje de Weerasethakul estrenado en nuestro país, Uncle Boonmee no tiene, por ejemplo, una enorme grieta en medio del relato que destruye la narración dividiendo la película en dos, de acuerdo, pero eso no significa que el film no sea tanto o más irreverente que todo lo realizado por el director tailandés hasta la fecha. Hay en la película una extraña búsqueda del uso del plano como experiencia límite, como si se tratara de estirar cada toma hasta la exasperación, creando la sensación de que no ha habido un trabajo de selección de imágenes, como si el largometraje fuera una consecución caótica de todas las tomas realizadas: paradójicamente, se consigue con ello un resultado final en el que las costuras del proceso de edición quedan tan expuestas como si Lee Chatametikool, habitual montador de Weerasethakul, hubiera escogido un montaje sincopado, es decir, justo lo contrario. Por otro lado, tampoco hay una linealidad clara en el relato. Puede entenderse, cierto es, una historia con presentación, desarrollo y desenlace, pero no sin atravesar singulares derroteros, como pueden ser el tan bello como extraño (y, por ello mismo, célebre) prólogo con el búfalo en medio de la selva tailandesa; el cuento central, peligrosamente cercano a lo cómico, de la princesa que ofrece sus riquezas a un estanque mágico donde se entrega sexualmente a un ente sobrenatural con forma de pez, o el momento en el que uno de los protagonistas revela su sueño acerca del futuro mientras una sucesión de insólitas fotografías fijas nos muestra a unos jóvenes soldados que parecen divertirse con un hombre disfrazado de mono. En paralelo a todo ello, y aquí está lo más interesante del proyecto, el director nos ofrece un canto a los tiempos pasados que aprueba la comunión con la naturaleza y el concepto panteísta de la existencia (expresado mediante esa sucesión de situaciones en la que se dan la mano lo fantástico y lo cotidiano), y censura los nuevos modos de vida, especialmente en esos minutos finales posteriores a la desaparición del protagonista, donde comienzan las revelaciones más directas de lo que el autor de Uncle Boonmee nos quiere contar. Admitamos que los recursos para hacerlo puedan resultar tediosos, pero es positivo que sigan quedando cineastas en activo dispuestos a buscar nuevas maneras de utilizar el medio cinematográfico, sobre todo cuando no olvidan hacerlo con fines comunicativos, teniendo presente que el cine es, ante todo, un lenguaje.

'Loong Boonmee raleuk chat' - Apichatpong Weerasethakul - 2010 [ficha técnica]
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sábado, 11 de diciembre de 2010

Chloe

Pese a venir presentada con formas de melodrama convencional, Chloe es una película donde Atom Egoyan aprovecha las limitadas posibilidades del guión de Erin Cressida Wilson, adaptando el que Anne Fontaine escribió para su película Nathalie.... Olvidando la parte final en la que todo lo expuesto se convierte en una tradicional trama de telefilm con joven seductora y destroza-hogares, el primer tramo de la película expone con brillantez la ansiedad de su protagonista, la ginecóloga Catherine Stewart (Julianne Moore), cuya preocupación por la presunta infidelidad de su marido, el profesor David Stewart (Liam Neeson), no es sino una proyección del pesar de su propia vejez y de sus celos hacia la belleza de las chicas jóvenes que van apareciendo en pantalla, entre ellas sus pacientes, las amantes de sus colegas, las estudiantes que chatean con su esposo, la novia de su hijo o la propia Chloe (Amanda Seyfried), quien no tardará en convertirse en una materialización de la juventud que anhela (la propia Chloe, en el prólogo del relato, presume de que puede convertirse en cualquier fantasía de juventud), hasta el punto de terminar deseándola físicamente. Todo ello empieza a desquebrajarse, precisamente, en una de las escenas más empalagosas del film, cuando Catherine tiene sexo con Chloe, tras lo cual se deja de respetar la entereza del personaje de la joven, y empiezan a surgir motivaciones nada creíbles por su parte, cuando resulta que, en realidad, había sido ésta quien, de manera nada justificada, estaba enamorada de Catherine desde que se conocieron en los lavabos de un restaurante. Todo ello, como decimos, para permitir un tramo final digno de un thriller de sobremesa, que llega a eclipsar a un epílogo bastante más acertado con un brillante plano en consonancia con la primera parte del discurso. Por lo demás, la personalidad del director de obras como El viaje de Felicia o El dulce porvenir queda un poco supeditada aquí a los caprichos de una producción demasiado aburguesada para el director de origen armenio, si bien nos deja unos pasajes en los que recupera la crisis de representación que tan de moda pusieron directores como Egoyan en los noventa, me refiero a los momentos en los que Chloe describe sus encuentros con David y las escenas se reproducen en la mente de Catherine: Egoyan no nos engaña, que lo estemos viendo no significa que ocurriera fuera de la mente de los protagonistas.

'Chloe' - Atom Egoyan - 2009 [ficha técnica]
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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Copia certificada

La nueva película de Abbas Kiarostami materializa la capitulación de una errática etapa en la carrera del autor iraní de la que se diría que intentaba desintegrar su propio cine a base de proponer ejercicios cada vez más radicales. Y es que, si bien es cierto que el cine del director nunca ha contado con un exagerado beneplácito del público, en todos los largometrajes que Kiarostami rodó antes de la minimalista Ten, en obras maestras como Close up, Y la vida continúa o El sabor de las cerezas (por las cuales fue consagrado en festivales y filmotecas de todo el mundo) el director ofrecía un contenido cinematográfico más accesible, menos transgresor para el espectador tradicional, una práctica que parecía haber aparcado para siempre y que es, a mi juicio, mucho más interesante que el cine extremo propuesto en Five, en 10 on ten o, sobre todo, en Shirin. Sin embargo, la buena noticia no es que Kiarostami haya regresado a un cine de estructura más cabal (es probable que Copia certificada sea su trabajo más correcto en términos académicos), sino que ha retomado la altura de sus pretensiones temáticas: lo que hacía grande al cine que Kiarostami rodó en el Siglo XX era la grandeza del director a la hora de manejar conceptos abstractos mediante la plástica del lenguaje cinematográfico.

En Copia certificada esta grandeza se ve lastrada por el empleo de actores profesionales, que sin tener la inocencia de los anónimos, bajo la tutela de Kiarostami tienen el mismo grado de sobreactuación, pero también se ve magnificada por un generoso presupuesto con el que el director casi nunca había contado y que potencia las posibilidades narrativas de su cine: basta con ver el plano, tantas veces presente en el cine del realizador, de los protagonistas en el interior de un coche, sin estar en este caso velado por la escasez de medios, sino aprovechando el sutil trabajo del operador Luca Bigazzi, con el paisaje rural que recorre el vehículo reflejado elegantemente en el parabrisas. Y es que Kiarostami da en esta película una importancia vital a los reflejos, siendo elementos fundamentales de su puesta en escena los espejos, las imágenes duplicadas, las copias. Así, la Copia certificada del título no se refiere tanto al facsimil del arte como a la copia de los individuos, y ello es algo que el autor no tarda en exponer mediante el personaje de James Miller (William Shimell) cuando afirma en su discurso inicial que la copia se encontraba ya antes en la genética que en el arte. Ello enlaza con los primeros compases del film en los que, a medida que la conoce, Miller intenta aleccionar a su admiradora (Juliette Binoche) sobre cómo educar a su hijo, quien es, en palabras de ella, el vivo retrato de su padre. Pero, como no podía ser de otra manera, este primer discurso sobre el carácter repetitivo de la procreación humana enseguida se queda pequeño en manos de Kiarostami, quien dinamita el relato en el momento en el que proyecta el concepto de "copia" sobre la invariabilidad del comportamiento humano y sobre sus consecuencias como detonante del tedio en la vida de pareja, y lo hace permitiendo que sus personajes entablen un ejercicio de recreación (tanto interpretativa como física, de ahí que se subraye el ritual mediante el que se acicalan frente al espejo), en el que cada uno finge ser la pareja real del otro, para descubrir la escasa diferencia que hay entre ambos, al tiempo que analizan lo que tienen en común con todas las parejas que se encuentran por el camino. En este caso, las conclusiones que Kiarostami plantea con su discurso tienen un tono mucho más desolador de lo que el director acostumbra a ofrecer, en parte por poner cada vez más en el centro del relato a un personaje tan apático como el de Miller, quien asume al final su patética condición de participante de un juego del que se creía espectador. Así nos lo cuenta Kiarostami, una vez más, en un magistral plano final que podría ser analizado durante horas.

'Copie Conforme' - Abbas Kiarostami - 2010 [ficha técnica]
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martes, 2 de noviembre de 2010

The Lovely Bones

La carrera cinematográfica del cineasta Peter Jackson hasta la fecha constituye un fenómeno curioso. Empezó proponiendo un cine tan gamberro, minoritario y de bajo presupuesto como el desarrollado en Mal gusto y El delirante mundo de los Feebles, para terminar rodando un cine tan mainstream y desorbitadamente caro como la trilogía de El señor de los anillos. No es de extrañar que, ante semejante heterogeneidad, la prensa especializada coincida en señalar a Criaturas celestiales como el film más paradigmático de su director, acaso por ser una película equidistante de todos los extremos en los que Jackson se ha movido, si bien era, desde mi punto de vista, la película más atípica de su filmografía hasta que el propio director ha dado la razón a sus estudiosos con la llegada de The Lovely Bones, donde retoma el tipo de relato que desarrolló en Criaturas celestiales, esto es, una historia costumbrista de sucesos criminales narrada desde la óptica de lo fantástico y protagonizada por mujeres jóvenes. Lo malo del asunto es que, a estas alturas, y como ya demostró en King Kong, donde retomó de manera forzada y gratuita el cine grandilocuente que le hizo célebre, el cine de Peter Jackson se ha convertido en una víctima de sí mismo, por lo que The Lovely Bones resulta un film fallido hasta el punto de parecerme un completo error que fuera el director neozelandes quien se hiciera cargo del proyecto, ya que la historia parece funcionar tanto mejor cuanto más racional es la mirada del narrador, como demuestra el tramo inicial del film, que concluye con la brillante secuencia del encuentro entre la adolescente Susie Salmon (Saoirse Ronan) y el que será su asesino, George Harvey (encarnado por un fenomenal Stanley Tucci), un tramo en el que se nos presenta con gran habilidad a Susie y a su familia, con una ágil economía narrativa que se hace patente, por ejemplo, en detalles como la facilidad con que se nos sugiere cómo la pasión matrimonial de los padres de Susie es fulminada por el tedio familiar con un par de planos: el primero recoge cómo ambos se besan en la cama mientras ella deja caer el libro de Albert Camus que estaba leyendo, en el segundo ella lee manuales de cuidado de niños y de cocina mientras el marido duerme profundamente. Lamentablemente, este lado más terrenal del relato parece no interesar lo suficiente al director, quien abandona el mundo real a las primeras de cambio en cuanto su protagonista es asesinada (con el agravante de la pérdida de interés que tendrá el relato una vez alcanzado este punto) y la narración se ve ahogada por empalagosos mundos virtuales, en consonancia con lo que, a mi juicio, suponía el principal (si no único) problema de la celebre adaptación de los libros de J. R. R. Tolkien, donde el tempo narrativo se estiraba hasta lo impensable con todo tipo de grandilocuentes divagaciones. Aquí, esa grandilocuencia es aún más empalagosa y desacertada, y sólo tiene sentido si la tomamos como un auto-homenaje de Jackson o como una excusa para poner imágenes a las no menos ampulosas partituras de Brian Eno.

'The Lovely Bones' - Peter Jackson - 2009 [ficha técnica]
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domingo, 17 de octubre de 2010

La red social

Pocas películas como la última de David Fincher representan mejor el conflicto entre lo viejo y lo nuevo, la ruptura generacional como consecuencia de una violenta evolución en el estado de las cosas. Más o menos toda la primera mitad del guión de Aaron Sorkin a partir del best seller de Ben Mezrich pone en tela de juicio el inamovible orden tradicional representado por las universidades. Son muchas las escenas en las que se subraya cómo los jóvenes personajes del film adoptan una actitud irreverente y contestataria hacia sus académicos adultos, en las que se define a la universidad como un mundo sectario, casi militarizado, llegando a ser La red social durante este tramo una teen movie de corte amargo, incidiendo en la postura del protagonista, el joven creador de Facebook Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), ante el patético elitismo de las hermandades universitarias y la inexplicable influencia que éstas tienen en la vida de compañeros como Eduardo Saverin (Andrew Garfield). Es notorio en este sentido cómo Fincher contrapone mediante montajes paralelos el apasionado trabajo de Zuckerberg para hacer realidad su proyecto con las vejaciones que sufren un grupo de novatos, entre los que se encuentra Saverin, para ingresar en la popular hermandad Phoenix, si bien la labor mejor lograda por el director a la hora de plasmar este enfrentamiento entre lo viejo y lo nuevo tiene lugar de la mano de los gemelos Winklevoss (encarnados por el actor Armie Hammer, el doble de cuerpo Josh Pence y un ejército de técnicos en efectos especiales), personajes que, en cierto modo, vienen a ser "los malos" de la función y a quienes, sin embargo, Fincher observa con un admirable respeto, haciendo que una de las grandes virtudes de su película sea la pluralidad del punto de vista. Éstos, por respeto a unos valores institucionales que obedecen ciegamente, miran pasivamente cómo Zuckerberg incumple su contrato y les arrebata la idea, pasando por el trance de ser ridiculizados por el presidente de la Universidad de Harvard a quien piden ayuda (y cuya secretaria les advierte de que se encuentran en una estancia más antigua que el propio país en el que se encuentra) sin por ello decidir emprender acciones legales y traicionar así unos valores tricentenarios. Por ello, la secuencia en la que los gemelos deciden finalmente demandar a Zuckerberg es precedida por una secuencia de carácter experimental, en la que un equipo de remo capitaneado por los hermanos Winklevoss pierden por muy poco en una competición, filmada con la técnica fotográfica de tilt-shift y acompañada de una versión de la partitura de M, el vampiro de Düsseldorf, subrayando así el carácter rupturista de la secuencia y la importancia que tienen los Winklevoss dentro del relato. En contraposición a éstos, Sean Parker, encarnado por un más que acertado Justin Timberlake, se presenta como el paladín del nuevo estado de las cosas, un antisistema del entramado industrial dolido por el control que las generaciones anteriores ejercen sobre la sangre nueva, de ahí que insista continuamente a Zuckerberg en que deje bien claro a los dinosaurios del mercado que ya no mandan ellos, especialmente cuando Parker se mete a su socio en el bolsillo en el diálogo que tiene lugar entre ambos sobre el estridente sonido de unos altavoces de discoteca, en uno de los textos mejor escritos de un film muy dialogado (cualquiera que haya tenido la suerte de conocer a un genio de los negocios como el creador de Napster sabe que ese poder de persuasión es completamente real).

'The Social Network' - David Fincher - 2010 [ficha técnica]
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domingo, 26 de septiembre de 2010

Conocerás al hombre de tus sueños

En los más recientes largometrajes de Woody Allen se intuye que ha entrado en una etapa de pesimismo que se traduce en un extraño desánimo a la hora de realizar su trabajo. Un desánimo que, sin embargo, no significa que ya no le quede aliento para escribir y dirigir películas, sino que las escribe y dirige desde una perspectiva mucho más desconsolada, hecho que ha afectado de manera preocupante a su labor como autor de las comedias que recientemente ha intentado llevar a cabo sin éxito y mediante diferentes fórmulas: recurriendo a su estilo clásico (Scoop), reinventándolo (Vicky Cristina Barcelona) o incluso recuperando un guión antiguo (Si la cosa funciona). La otra lectura de todo esto es que Woody Allen sigue resultando un autor tan interesante como siempre cuando aparca la comedia para trabajar con materiales más pesimistas, en los que pueda desarrollar su visión desesperanzada del mundo. Prueba de ello es, por supuesto, la excelente Match Point, pero también Cassandra's Dream un film fallido que en comparación con el resto de su obra reciente es casi una obra mayor. En ese sentido, Conocerás al hombre de tus sueños es el resultado de todo esto, tratándose de una película que desarrolla brillantemente algunas de las marcas más oscuras de su director, pero que, por desgracia, no llega a ser otra de las grandes de Allen debido a que éste se empeña en ofrecer a su público unos ofuscantes matices cómico-románticos que lastran el conjunto. Empecemos por uno de los personajes a los que Allen da más importancia dentro de este relato coral, Helena (Gemma Jones), cuyo dibujo se ve perjudicado por esas ocasiones en las que Allen pasa de observar a la mujer con un loable respeto a ponerla al servicio de la comedia más desafortunada, si bien a la hora de perfilar situaciones con un sonrojante trazo grueso el personaje que se lleva la palma es el de Charmaine, uno de los caracteres peor llevados por Woody Allen en toda su carrera, para el que el concepto de "actriz de método" parece haberse dado la vuelta: no es que Lucy Punch haga una buena caracterización como prostituta de lujo, es que parece que Allen ha dado un papel ciertamente importante a una prostituta real, con una nula capacidad de interpretación. En otro contexto la cosa habría tenido su gracia, pero aquí es imposible creerse que el personaje de Alfie (quien, de manera más acertada, no es más que Anthony Hopkins haciendo de sí mismo) pueda confiarle su fortuna y su descendencia. La consecuencia de todo esto es que en muchas de las secuencias finales se pierda toda la fuerza que tienen de por sí, al no quedar claro si las intenciones de Allen son tan directas como parecen o deben interpretarse con la ironía del desarrollo previo, por ejemplo cuando Alfie decide terminar con su problemática cana al aire dictando sentencia sobre su supuesta paternidad hacia el hijo que espera Charmaine, o cuando Helena se niega a prestar a su hija Sally (Naomi Watts) el dinero que ésta necesita para emprender su carrera en solitario, momento éste de marcada brutalidad en la que la joven insulta a su madre llamándola "imbécil".

Y es que hay dentro del film historias como las de Sally donde Allen recupera sus dotes cinematográficas, historias que, si bien pierden el interés por culpa de los innecesarios tintes cómicos a los que nos referimos, invitan a pensar que Allen tiene todavía mucho que ofrecernos en esto del cine. En primer lugar, véanse las secuencias en las que se nos muestra cómo Sally siente atracción por su jefe, Greg (Antonio Banderas), en primer lugar cuando la joven le ayuda a comprar unos pendientes para la mujer de éste, donde Allen no necesita nada más que un plano estático para mostrar la ambigüedad de los gestos y palabras de ambos, que invitan a pensar casi cualquier cosa en lo que se refiere a la atracción del uno hacia el otro, o cuando Greg invita a Sally a la opera y, al despedirse, en otro plano fijo, Allen nos ofrece una interpretación de ambos actores en la que las pausas y las miradas parecen calculadas al milímetro. El personaje de Sally y la interpretación de Naomi Watts son ejemplos casi perfectos de cómo debe evolucionar un personaje en la pantalla, sobre todo cuando Sally va pasando poco a poco de ser una mujer "de armas" y segura de sí misma, a una sombra de lo que fue, cuando va viendo cómo se va desmoronando todo lo que tenía a su favor, con un marido fracasado que no quiere tener hijos con ella, con un jefe cuya atracción hacia ella era pura fantasía (es patético el momento en el que Sally tiene que tirarle de la lengua a Greg para que reconozca lo que sentía por ella) o con una madre completamente senil sin cuyo dinero no tiene nada que hacer.

Mención aparte merece el relato desarrollado en paralelo en torno a Roy, el marido de Sally, no tanto por la caracterización de Josh Brolin (que también) sino por la estupenda forma en la que el Allen guionista inventa una historia que sobresale notablemente dentro del conjunto, haciendo que lamentemos una vez más los errores expuestos anteriormente, con más razón cuando, en el caso de Roy, tenemos un personaje cuya historia hubiera dado por sí sola para completar la trilogía de thrillers londinenses iniciada por Match Point y Cassandra's dream, un relato marcado como aquellos por el azar, la muerte, el sentimiento de culpa y el ascenso social, y que, además, permite al director algunos estupendos hallazgos de puesta en escena, como son los momentos en los que Roy "espía" a su vecina de enfrente, Dia (Freida Pinto), donde los planos siempre se nos ofrecen desde el punto de vista de aquél y si la cámara se sitúa dentro del apartamento de la chica es para que la veamos desenfocada: no veremos su rostro real hasta que Roy no la conozca de cerca. Estos encuentros en la distancia desencadenan la primera escena en la que se nos sugiere que el camino de traición emprendido por Roy no es todo lo acertado que a él le hubiera gustado, cuando éste, ya conviviendo con Dia, mira esta vez desde la ventana de Dia y descubre a su ex-mujer desnudándose en su antiguo apartamento, un plano que corta el propio personaje cuando decide borrar literalmente su pasado cubriendo la ventana con una cortina blanca, hecho éste que amplifica la gravedad del destino de Roy tal y como se nos sugiere más adelante: si bien está en manos del personaje deshacerse de su vida sentimental anterior, no podrá hacer nada cuando salgan a la luz los engaños gracias a los cuales ha recuperado el prestigio como escritor.

'You Will Meet a Tall Dark Stranger' - Woody Allen - 2010 [ficha técnica]
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martes, 17 de agosto de 2010

El escritor

The Ghost Writer puede (y debe) tomarse como una buena película de intriga, que sabe aprovechar un típico relato de best-seller para convertirlo en un notable entretenimiento cinematográfico, pero es mucho más interesante si se analizan, además, sus matices coyunturales. La propia novela de Robert Harris ya dio a entender sin excesivo disimulo que, en realidad, Adam Lang, el ficticio primer ministro británico alrededor del cual gira la trama política, era un trasunto del auténtico primer ministro Tony Blair, quien había dimitido poco antes de la publicación de una novela que, pese a la gravedad de las acusaciones que se insinuaban en ella, no desencadenó ningún escándalo significativo ni causó problemas a su autor, probablemente porque las revelaciones del libro eran demasiado graves como para pensar que Harris pudo haberlas realizado intencionadamente. Tanto es así que nada ha evitado que la novela The Ghost haya sido llevada al cine por la puerta grande, en una superproducción protagonizada por estrellas como Ewan McGregor, Kim Cattrall o Pierce Brosnan y, para dar más juego aún, dirigida por Roman Polanski, uno de los míticos cineastas en activo más directamente enfrentados al sistema, a raíz de la acusación de violación de una menor que hace que el director no haya vuelto a pisar en más de treinta años suelo americano ni británico (en este caso para evitar una posible deportación). Esto no hace más que potenciar el espíritu crítico del relato original, y le da continuidad a un tema que ya parece olvidado (la alianza internacional contra el terrorismo que desencadenó la guerra de Irak) al incidir Polanski en el hecho de que poco han cambiado las cosas (y su propia situación) con los nuevos mandatarios, si bien el director es a menudo demasiado básico a la hora de subrayar el carácter servil de Lang hacia el gobierno americano o su despotismo hacia los que le rodean, principalmente por culpa de la composición excesivamente caricaturizada que Brosnan hace del político. En ese sentido está mucho más logrado el tratamiento del personaje protagonista, encarnado por Ewan McGregor, del que nunca conocemos su nombre (en consonancia con su carácter de "fantasma" en más de un sentido), y los escenarios por los que transita, cuyas atmósferas nos recuerdan al Polanski de Rosemary's baby, Frenético o La muerte y la doncella.

'The Ghost Writer' - Roman Polanski - 2010 [ficha técnica]
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lunes, 16 de agosto de 2010

Air Doll

Después de ofrecernos historias de construcción más tradicional y/o convencional en Hana y Still Walking, Hirokazu Koreeda retoma en Air Doll el estilo que nos ofreció en su fabulosa Nadie sabe, un estilo al que podríamos llamar "costumbrismo insólito" por lo que estas películas tienen de peculiares y a la vez de realistas. Sin embargo, y muy a pesar de los que, como yo, seguimos desde hace años el cine del director japonés, Koreeda no consigue dar a Air Doll el acabado de aquel trabajo, al hacer de su última película una historia a la deriva, excesivamente dispersa y, a ratos, algo sensiblera. Esa dispersión se debe al error de Koreeda de querer encontrar en esta especie de actualización del cuento de Pinocho (o del de La sirenita, al que los propios personajes citan en varias ocasiones) un vehículo para cuestionarse casi todas las crisis del ser humano contemporáneo: la soledad del individuo, la crisis de identidad, el paso del tiempo o el carácter efímero de existencia. Desde luego, el director ha demostrado tener capacidad para hablarnos de todas esas cosas, pero no si se intentan exponer todas ellas al mismo tiempo y, de paso, superponer por encima del discurso una especie de hueca experimentación con las capacidades audovisuales del relato, recordándonos así al cine excesivamente new-age de algunos vecinos de continente como Kim Ki Duk, y no al del director que en Still Walking supo coger el relevo del mejor costumbrismo asiático. Existen, por suerte, algunos pasajes en los que Koreeda reivindica su manera de ver la vida a través del cine: me quedo con la simpática composición que la actriz Doona Bae hace de Nozomi, la muñeca sexual que cobra vida, y el camino iniciático que el personaje emprende en el mundo que le rodea, algo que, pese a lo adulto del asunto, tiene mucho de infantil, y encaja perfectamente dentro del cine de su autor.

'Kûki ningyô' - Hirokazu Koreeda - 2009 [ficha técnica]
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sábado, 14 de agosto de 2010

Origen

El primer guión completamente propio que Christopher Nolan lleva al cine desde Following, su debut como director de largometrajes, certifica la fijación de su autor por las tramas laberínticas, por los relatos con trampa y los imposibles desplazamientos espaciales y temporales. Origen no es, sin embargo, una película de la que debamos destacar, por encima de otras virtudes, un guión ejemplar, ya que sus principales méritos los encontramos, a mi juicio, en la ejecución de Nolan como director, firmante de un espectáculo de épica abrumadora y narrativa intachable. Esta labor es lo que hace parecer al guión mucho más de lo que es, ya que Nolan consigue así ocultar sus carencias argumentales, que no son pocas: empecemos por la mecánica manera en la que se van presentando los personajes que formarán el equipo liderador por Cobb (Leonardo DiCaprio), un tramo del film que Nolan necesita amenizar con radicales cambios de escenario (Asia, Europa, África), pequeños insertos de acción (la persecución de Cobb por las calles de Tánger) y gratuitos efectos visuales (ese barrio de París que se dobla hasta parecer un cuadro de Escher), siendo consciente de que el verdadero potencial del relato tiene lugar una vez que los protagonistas se introducen en mente del multimillonario Robert Fischer (Cillian Murphy), momento cuya intensidad perdurará durante casi dos horas de una acción, como decimos, perfectamente orquestada por el director. Además, una de las líneas más trabajadas dentro del desarrollo temático de Origen gira en torno a una posible sorpresa final cuando, la verdad, no debemos ser pocos los que, transcurridos los primeros compases del metraje, ya empezábamos a sospechar que el responsable de Memento y El truco final iba a aprovechar la importancia que tienen los sueños en la película para finalizarla sugiriendo alguna ambigüedad narrativa que, por lo tanto, poco tiene de sorprendente (añádase aquí que Origen tiene la mala suerte de estrenarse poco después de Shutter Island, film con el que comparte no pocos puntos en común, lo que hace que muchas de las ideas con las que Nolan nos pretende desconcertar nos resulten familiares). Por último, se echa en falta en el trabajo literario de Nolan un aprovechamiento más maduro de la psicología de los personajes, en el sentido de que no hay un ápice de freudianismo a la hora de plasmar sus sueños, pasando de puntillas por sus trastornos neuróticos y atendiendo únicamente a sus fantasmas sentimentales y a los malos recuerdos de los que tratan de redimirse, en definitiva, recurriendo a su subconsciente de una manera meramente hollywoodiense. Pero es precisamente ahí donde está la clave para el disfrute de Origen, cuando utiliza los sueños para hacer un homenaje al cine de género, sugiriendo que cine y sueño son cosas muy parecidas: de ahí que se comparen, entre líneas, la estructuras "narrativas" del sueño y la secuencia cinematográfica, cuando Cobb advierte de que el sujeto soñador (el personaje cinematográfico) no sabe cómo ha comenzado su sueño ni cómo ha llegado hasta allí (como tampoco lo saben los espectadores al principio de la secuencia); de ahí que las imágenes de Origen adquieran por momentos una gran fisicidad a medida que los protagonistas van descendiendo en su subconsciente, y que tengan a menudo un carácter más onírico cuando pertenecen al plano "real" del cine.

'Inception' - Christopher Nolan - 2010 [ficha técnica]
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domingo, 25 de julio de 2010

Toy Story 3

A estas alturas no nos vamos a engañar: Pixar es hoy en día la factoría de animación favorita de la todopoderosa multinacional Disney y, como tal, debe ser ante todo una máquina de hacer dinero (otra cosa es que en el camino se permita hacer de ello un arte). Así, esta tercera parte de su franquicia por excelencia delata un claro agotamiento del filón, como si el proyecto viniera auspiciado en su totalidad por una necesidad de mercado, pero con una nula inquietud artística. Dicho de otra manera, son muchos los elementos de Toy Story 3 que nos dejan una sensación de déjà vu respecto a sus predecesoras, especialmente a la segunda parte: otra vez el irónico juego con la conciencia de los personajes, atormentados por el hecho de que el niño con el que juegan ha crecido y, por tanto, no tenga reparo en deshacerse de ellos; otra vez la aventura pasa por un desafortunado viaje de huida (o de regreso) que lleva a los protagonistas a encontrarse en el lugar equivocado; otra vez el villano es un juguete que, como Stinky Pete en Toy Story 2, se presenta, en una inesperada faceta, como un renegado del amor infantil, liderando una cruzada en la que cuenta con el resto de juguetes, tenga o no el consentimiento de éstos. Entre todo ello sorprende especialmente como Lee Unkrich, co-responsable de la mencionada Toy Story 2 y de los que probablemente sean, no los más adultos, pero sí los más frescos y frenéticos largometrajes de los otorgados por el estudio hasta la fecha, a saber Monstruos S.A. y Buscando a Nemo, haya orquestado este nuevo encargo tirando de manual, haciendo que el resultado final se resienta, sobre todo en su primera mitad, por buscar un apoyo sistemático en la trabajada partitura de Randy Newman. Con todo, el film no deja de ser, una vez más, un envidiable ejemplo de cine de entrenimiento, y es el guión de Michael Arndt el que termina por ofrecer las guías para la salvación del conjunto, no prestando demasiada atención a unos protagonistas y motivaciones, como decimos, harto conocidos, sino acumulando con gran imaginación una inacabable colección de personajes nuevos, y sobre todo haciendo de el avance a base de continuos giros narrativos su razón de ser.

Es por ello la escena climática cercana al final, donde los personajes principales, con un humanismo sobrecogedor, se dan la mano asumiendo su inminente destrucción, una de las más logradas de la saga por lo que tiene de declaración de intenciones, al hacer de unos objetos en principio tan imposibilitados como un puñado de viejos juguetes el centro de un admirable espectáculo, al tiempo que demuestra, por cómo se resuelve el momento, que Pixar siempre tiene la clave para sacar adelante cualquier reto, aunque estuviera tan predispuesto al fracaso como Toy Story 3. Y en este momento cabe hacer mención al flaco favor que la tecnología 3D hace de un momento tan espectacular como éste y muchos otros, dentro de una película que apuesta por la profundidad de campo tradicional, al tiempo que puede y debe presumir de su deslumbrante capacidad de recreación de imágenes de sintesis, las cuales quedan eclipsadas por las incómodas aberraciones de las gafas estereoscópicas y sus pésimos valores de contraste cromático.

'Toy Story 3' - Lee Unkrich - 2010 [ficha técnica]
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