El cine que me gusta

sábado, 31 de mayo de 2014

Ocho apellidos vascos

Puede que tuvieran mucha razón aquellos cronistas que hace algún tiempo veían en Borja Cobeaga una joven promesa dentro del desangelado paisaje cinematográfico que es la comedia española, si observamos que tras unos cuantos años en activo y sólo dos largometrajes filmados (Pagarantas y No controles) su presencia como guionista en Ocho apellidos vascos, junto a su habitual colega Diego San José, tiene mucho más peso que la de un director como Emilio Martínez Lázaro, con cierta veteranía en el género, y cuya experiencia reciente pasa por la filmación de la sobrevalorada El otro lado de la cama y su infumable secuela Los 2 lados de la cama. Al margen de que sus autores tengan en su currículum la participación en programas de televisión como Vaya semanita, donde se trataba el problema vasco con el desacomplejado tono cómico de Ocho apellidos vascos (pero en un momento coyuntural donde resultaba mucho más valiente hacerlo) el guión escrito por Cobeaga y San José comparte con los dos largometrajes dirigidos por el primero una historia cómica de matices románticos donde sus personajes tienen que fingir ser lo que no son para conseguir a la persona que aman, si bien en esto los guionistas han ido desarrollando cierto optimismo en favor de sus figuras masculinas: si el protagonista de Pagafantas terminaba en una situación de pesadilla y sin conseguir ni siquiera besar a su amada, y el de No controles conseguía retomar la relación al final del relato, en Ocho apellidos vascos es directamente Amaia (Clara Lago) la que le pide a Rafa (Dani Rovira) que actúe como el hombre que el padre de aquélla quiere para su hija.

En cuanto al trabajo de Martínez Lázaro, resulta cuanto menos plausible que se limite a desarrollar con sencillez el guión de Cobeaga y San José, sin imponer demasiada personalidad, al no mostrar mucho interés hacia las puntuales ideas visuales que ofrece el relato (cf. la visión fantástica que tiene Rafa desde el autobús cuándo entra en Euskadi, que el director resuelve con rapidez) y sí hacia la faceta más verbal de un guión que desarrolla casi todo su potencial cómico en los diálogos. Por suerte, éstos no están ideados como medio para lucimiento de sus catódicas estrellas, y los actores de Ocho apellidos vascos están casi siempre al servicio de los personajes y rara vez al revés (tal vez a excepción de la sesión introductoria de chistes de Dani Rovira o las desafortunadas apariciones del dúo cómico formado por Alberto López y Alfonso Sánchez) lo que da como resultado un film ligero pero correcto, del que llama la atención su desproporcionado éxito comercial, cosa que tampoco debe irritarnos: por una vez esto se debe a una historia que ha sabido conectar con el público y no a que los espectadores han acudido en masa a ver al Torrente de turno a repetir lo de siempre.

Ocho apellidos vascos - Emilio Martínez Lázaro - 2014 [ficha técnica]
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miércoles, 23 de abril de 2014

El gran hotel Budapest

En una de las secuencias del arranque de The Grand Budapest Hotel la voz en off del narrador tiene una participación excesivamente literaria, indicando incluso qué personaje enuncia cada línea de diálogo, y en esto vemos una decisión de Wes Anderson que es al mismo tiempo una contradicción y una confirmación del estilo del cineasta: La decisión contradice al estilo de uno de los directores independientes que más cuidan la disposición de los encuadres, siendo en ese sentido un ejemplo de "narrador visual", que no necesitaría de la palabra hablada para completar su discurso, pero también es una decisión lógica para alguien que habitualmente ve conveniente subrayar lo que tiene de artificial su trabajo. En otras palabras, al igual que Anderson ofreció un largometraje de animación de estilo añejo como Fantastic Mr. Fox renunciando a técnicas vanguardistas con el fin de poder exponer las imperfecciones de un artesano, cuando aquí toca rendir homenaje a una personalidad literaria como Stefan Zweig (en cuyas obras se basa la historia ideada por el propio Anderson) el director decide presentar su historia poniendo el oficio literario casi por encima del cinematográfico.

No obstante, ya desde el principio, el director toma también algunas decisiones claramente fotográficas (como esa manera de separar los tiempos narrativos utilizando diferentes proporciones de aspecto) y, a medida que avanza el relato, Anderson va demostrándose cada vez más hábil como creador de imágenes en movimiento. De hecho, The Grand Budapest Hotel es uno de sus mejores trabajos como realizador, tanto por el cuidado trabajo de composición en términos de simetría y cromatismo que, junto a su inseparable Robert D. Yeoman, deposita sobre cada plano, como por lo logrado de algunas secuencias de acción contadas exclusivamente mediante imagen en movimiento, tales como la persecución protagonizada por los personajes Jopling (Willem Dafoe) y Kovacs (Jeff Goldblum), o el momento climático de la huida de prisión emprendida por Gustave (Ralph Fiennes) y sus compañeros de celda. Sin embargo, y al igual que ocurre en muchos de sus trabajos anteriores, lo que termina por impedir que la obra de Anderson alcance mayores niveles es que esa visión fascinada hacia referentes como Zweig tienen como consecuencia un tratamiento de los personajes caricaturesco, carente de profundidad, que hace que el resultado funcione como comedia ligera, tan hermosa en sus formas como superficial en su visión de los hechos.

The Grand Budapest Hotel - Wes Anderson - 2014 [ficha técnica]
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miércoles, 16 de abril de 2014

Noé

La extrañísima combinación ofrecida por Noé, entre un director tan peculiar como Darren Aronofsky y un fragmento veterotestamentario como el del Diluvio Universal, prometía (y al menos en esto no defrauda) un resultado curioso. Era de esperar que un autor de origen judío como Aronofsky no se acercara al tanaj de sus ancestros arrojando una mirada ortodoxa, sino buscando dar al relato un punto de vista novedoso. Lo más interesante (si no lo único) de la propuesta lo encontramos en la descripción escenográfica que el realizador hace del entorno donde mora el protagonista con su familia, esa infinita extensión de tierra yerma y marciana que da al relato un marco no sólo atemporal (es decir, no claramente asociado a un tiempo pretérito), sino también aespacial, que parece estar situado en un planeta fantástico y desconocido. Por desgracia, el relato conjuga con demasiada rapidez esta osadía inicial con una aptitud más reconocible y acomodada a los tiempos que corren, al adoptar las formas que se esperan hoy en día de una superproducción de este tipo, en el momento en el que entran en escena la imaginería del relato épico, variante "espada y brujería", interpretando las sagradas escrituras (y esto también tiene su gracia) en calidad de novela fantástica, donde los personajes se refieren a dios como "el creador" y nunca con alguna de las denominaciones bíblicas.

A partir de aquí, la película avanza entre pasajes espectaculares de efectos especiales, a menudo, muy mejorables (como esa recreación de los animales acomodándose en el arca, que tal vez constituya uno de los resultados más sonrojantes de Industrial Light & Magic) y fragmentos omisibles por lo obvio y/o ridículo (cf. el plano de la paloma y la rama de olivo) para terminar en un malogrado segmento final en el que un demostrado especialista en dramas psicológicos como el director de La fuente de la vida, El luchador o Cisne negro, se empeña en sacar punta de manera insuficiente al conflicto moral del protagonista que se debate entre cumplir su deber como destructor de la humanidad o traicionar al creador para salvar a su propia familia, esto es, el mismo problema que tienen muchas de las películas de superhéroes donde sus artífices no consiguen contagiar al espectador con dudas que se encuentran en un orden moral imposible. Nos hacemos una idea de los resultados de ese "Batman año uno" que Aronofsky nunca llegó a realizar.

Noah - Darren Aronofsky - 2014 [ficha técnica]
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viernes, 4 de abril de 2014

Her

En el segmento Cousins? de la serie de Jim Jarmusch Coffee and Cigarettes, los actores Alfred Molina y Steve Coogan se interpretaban a sí mismos durante un divertido diálogo en el que Coogan cambiaba la actitud hacia su interlocutor tras ver cómo aquél recibía una llamada de un tal Spike: Coogan, que hasta entonces había resultado arrogante y casi maleducado hacia Molina, pasaba a hacerle la pelota, al saber que no se trataba de "Spike Lee" sino de "Spike Jonze". Sirva esta reflexión de Jarmusch, sin duda uno de los referentes del cine independiente contemporáneo, para recordarnos el prestigio que a principios de la pasada década lograron dentro del circuito americano talentos recién llegados como Michel Gondry, Spike Jonze o Charlie Kaufman, gracias a los guiones de este último. Con el tiempo, esta fama se ha ido desvaneciendo a medida que Kaufman ha dejado de escribir para terceros (permanece inactivo desde su inadvertido Synecdoche, New York, único trabajo como director) y es significativo en el caso de Jonze que hubiera alcanzado tal reputación llevando al cine los relatos de Cómo ser John Malkovich y Adaptation, lo cual derivó en dos largometrajes irregulares, en los que el director apenas supo abarcar la compleja inventiva de Kaufman, y sin embargo pareció tener un reconocimiento más discreto en el caso de Donde viven los monstruos, a mi juicio, un film mucho más regular.

Al igual que en aquella entrañable adaptación de la literatura de Maurice Sendak, Jonze desarrolla Her a partir de una historia lineal, sin experimentar con las reglas narrativas, aunque en este caso Jonze peca de las irregularidades de sus dos primeros trabajos, en este caso no por lo inabarcable de su estructura, sino por el hecho de que Jonze no parece dispuesto a recortar un guion original, escrito por él mismo. Y es que el cineasta sigue permitiéndose algunas osadías, como por ejemplo contar para el papel protagonista con una celebridad mundial de primerísimo nivel como Scarlett Johansson y completar el metraje sin que aparezca en un solo fotograma (de hecho, todo el film se rodó con la participación de Samantha Morton, cuya voz fue sustituida por decisión del director en el montaje final), si bien la ronca y humana voz de Johansson interpretando irónicamente a un sistema informático le proporcionan uno de sus mejores papeles dramáticos, tanto es así que la química verbal entre la actriz y un desvalido Joaquin Phoenix está entre lo mejor de la cinta, una prueba más del acierto de un Jonze que, como ya demostró en Donde viven los monstruos, apuesta con fe ciega y total seriedad por el relato que tenga entre manos, ya discurra en la mente de un niño o en un futuro en el que los adultos entablan relaciones sentimentales con sistemas programados por una empresa de software. No en vano, el futuro mostrado en la ficción de Her presenta mínimas diferencias con el presente de su autor, véanse cómo los diseños de la oficina donde trabaja el protagonista no distan de los de cualquier empresa de creatividad actual; cómo los interfaces de usuario no están lejos de lo que permite nuestra tecnología, o cómo el escenario de la acción es una simple recreación de Los Ángeles tomando prestados paisajes reales de Shanghai: Lo que preocupa a Jonze no es tanto el trasfondo futurista de la historia como su afectación sobre la invariable condición humana.

Her - Spike Jonze - 2013 [ficha técnica]
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sábado, 8 de febrero de 2014

El lobo de Wall Street

En las casi tres décadas transcurridas desde que Nicholas Pileggi escribiera sus libros Wiseguy y Casino, el imaginario colectivo ha dejado de buscar culpables entre los capos del crimen organizado o del juego ilegal, ahora los enemigos públicos son los ladrones de guante blanco que han llevado a occidente a una lamentable crisis económica. Es por ello que The Wolf of Wall Street se presenta como una actualización de las historias de "ascenso y declive" que Scorsese construyó a partir de las historias de Pileggi, en la que el director se apoya sobre la biografía del conferenciante y antiguo corredor de bolsa Jordan Belfort, condenado por delitos de fraude relacionados con manipulación del mercado de valores y lavado de dinero que le llevaron a pasar veintidós meses en prisión. En ese sentido, lo que podía haber sido una comedia con momentos trágicos, a ratos hilarante y algo desmedida en su grandilocuente histrionismo, termina siendo algo bastante más sugestivo si se considera como parte de la filmografía de su director o, más concretamente, como un demorado cierre a la serie que iniciaron Uno de los nuestros y Casino, donde sus personajes no resuelven sus problemas asesinando a sus enemigos pero sí que tienen un concepto tremendamente ofensivo del mundo en el que viven, irreverentes y políticamente incorrectos tanto en sus palabras como en sus acciones.

Si bien es cierto que Scorsese se encargó de desmitificar la mirada condescendiente que Coppola y Mario Puzo ejercieron sobre las familias de gangsters sicilianas, aun había algo de visión fascinada hacia esos despiadados matones que poblaban las novelas de Pileggi; sin embargo, en el actual mundo de los brokers y la fuga de capitales, Scorsese no encuentra el menor atisbo de romanticismo, basta con ver el dibujo que el director hizo en más de una ocasión del personaje encargado a su actor fetiche Joe Pesci, quien solía ser una especie de protector del protagonista cuyo imprevisible carácter lo llevaba a estallar con una desalmada y sanguinaria locura, y compararlo con esa especie de equivalente versión broker que es Donnie Azoff (Jonah Hill), cuyos toques de demencia se manifiestan en situaciones como cuando aparece, pene en mano, masturbándose ante una despampanante rubia en medio de una fiesta de amigos. Algo nos dice que a Scorsese le repugnan estos nuevos aristócratas del crimen, no por casualidad, ni siquiera el propio Belfort (Leonardo Di Caprio) parece admirar al conjunto de perdedores y maleantes de poca monta de los que se rodea para hacerse el rey del mundo, al margen de que, en alguna ocasión, se siente integrado en medio de su equipo de freaks (no por casualidad, Scorsese hace que sus personajes canten al unísono el célebre "one of us" de la obra maestra de Todd Browning).

The Wolf of Wall Street - Martin Scorsese - 2013 [ficha técnica]
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martes, 28 de enero de 2014

Lo mejor de 2013

Continuando una tradición tan antigua como este blog, recopilo aquí las listas con las mejores películas del año pasado según la prensa especializada.

Listas

Fotogramas: Caimán Cuadernos de Cine: Rockdelux:
  1. The master
  2. La vida de Adèle
  3. Mud
  4. Tabú
  5. Gravity
  6. Amor
  7. Antes del anochecer
  8. La noche más oscura
  9. Django desencadenado
  10. Solo dios perdona
  11. Después de mayo
  12. Capitán Phillips
  13. Spring breakers
  14. Anna Karenina
  15. De tal padre, tal hijo
  16. The act of killing
Sight & Sound:
  1. The Act of Killing
  2. Gravity
  3. La vida de Adèle
  4. La gran belleza
  5. Frances Ha
  6. A Touch of Sin
    Upstream Color
  7. The Selfish Giant
  8. Norte, the End of History
    El desconocido del lago
Cahiers du Cinéma:
  1. El desconocido del lago
  2. Spring Breakers
  3. La vida de Adèle
  4. Gravity
  5. A Touch of Sin
  6. Lincoln
  7. La Jalousie
  8. Nobody's Daughter Haewon
  9. Les Rencontres d'après minuit
  10. La Bataille de Solférino

Votos individuales

Fotogramas:
Votante Extranjeras Españolas
Ricardo Aldarondo
Jordi Batlle Caminal
Gregorio Belinchón
Alberto Bermejo
David Broc
Conxita Casanovas
Quim Casas
Ramon Colom
Jordi Costa
Desirée de Fez
Eduardo de Vicente
Oriol Esteve Gràcia
Miguel Anxo Fernández
Fausto Fernández
Carlos F. Heredero
Nacho Gonnzalo
Àlex Gorina
María Guerra
La redacción
Tonio L. Alarcón
Carlos Losilla
Salvador Llopart
Carlos Marañón
Anton Merikaetxebarria
Blai Morell
Mr. Belvedere
Pepe Nieves
Jesús Palacios
Carmen Puyó
Xavier Roca
Oti Rodríguez Marchante
Sergi Sánchez
Gerardo Sánchez
Juan Sardá
Xavi Serra
Javier Tolentino
Mirito Torreiro
Antonio Trashorras
Vicente Vergara
Nuria Vidal
Manu Yáñez Murillo

Caimán Cuadernos de Cine:
Votante Favoritas Invisibles
Fran Benavente
  1. Django desencadenado
  2. Tabú
  3. The master
  4. Història de la meva mort
  5. Tierra de nadie
  6. Star Trek. En la oscuridad
  7. En otro país
  8. La noche más oscura
  9. Turistas
 
Javier H. Estrada
  1. Tabú
  2. Spring breakers
  3. Història de la meva mort
  4. Camille Claudel 1915
  5. Django desencadenado
  6. Arraianos
  7. Una vida sencilla
  8. Viola
  9. La casa Emak Bakia
  10. Érase una vez en Anatolia
  1. Norte. The end of History
  2. Hard to be a god
  3. Mes séances de lutte
  4. For Marx…
  5. Zanj Revolution
Carlos F. Hererdero
  1. The master
  2. La vida de Adèle
  3. Amor
  4. Tabú
  5. Antes del anochecer
  6. La noche más oscura
  7. Mud
  8. Caníbal
  9. El muerto y ser feliz
  10. Django desencadenado
  1. Norte. The end of History
  2. Night moves
  3. L'image manquante
  4. Museum hours
José Antonio Hurtado
  1. Tabú
  2. The master
  3. Mud
  4. La noche más oscura
  5. Antes del anochecer
  6. Camille Claudel 1915
  7. En otro país
  8. Blue Jasmine
  9. Amor
  10. El muerto y ser feliz
  1. Night moves
  2. Stray dogs
  3. The deep
Eulàlia Iglesias
  1. The master
  2. Viola
  3. La vida de Adèle
  4. Spring breakers
  5. Anna Karenina
  6. Història de la meva mort
  7. Tabú
  8. Camille Claudel 1915
  9. En otro país
  10. Bienvenidos al fin del mundo
  1. E agora? Lembra-me
  2. L'image manquante
  3. Norte. The end of History
  4. Harmony lessons
  5. Exhibition
José Manuel López
  1. Antes del anochecer
  2. Tabú
  3. La noche más oscura
  4. En otro país
  5. The trip
  6. Arraianos
  7. Killer Joe
  8. After earth
  9. The act of killing
  10. Stoker
 
Carlos Losilla
  1. The master
  2. Camille Claudel 1915
  3. En otro país
  4. Un verano ardiente
  5. Killer Joe
  6. To the wonder
  7. Viola
  8. Nana
  9. El muerto y ser feliz
  10. Spring breakers
  1. Passion
  2. Stray dogs
  3. La bataille de Solférino
  4. The deep
  5. L'image manquante
José Enrique Monterde
  1. Amor
  2. Tabú
  3. Tú y yo
  4. La herida
  5. Il villaggio di cartone
  6. El muerto y ser feliz
  7. La vida de Adèle
  8. The master
  9. Hannah Arendt
  10. La plaga
 
Gonzalo de Pedro
  1. Stemple Pass
  2. Gente en sitios
  3. La cabaña en el bosque
  4. Tabú
  5. En otro país
  6. El jurado (Virginia García del Pino)
  7. Mud
  8. Dime quién era Sanchicorrota
  9. La herida
  10. Tierra prometida
  1. El modelo (Germán Scelso)
  2. L'image manquante
  3. Easy rider
  4. E agora? Lembra-me
  5. A la sombra de la cruz
Jaime Pena
  1. La noche más oscura
  2. Stemple Pass
  3. Antes del anochecer
  4. The master
  5. Tabú
  6. La vida de Adèle
  7. Viola
  8. To the wonder
  9. Gente en sitios
  10. Un verano ardiente
  1. Norte. The end of History
  2. Stray dogs
  3. La jalousie
  4. Redemtpion
  5. At Berkeley
Àngel Quintana
  1. La vida de Adèle
  2. Spring breakers
  3. The master
  4. Camille Claudel 1915
  5. Viola
  6. Història de la meva mort
  7. La noche más oscura
  8. Tabú
  9. Star Trek. En la oscuridad
  10. Blue Jasmine
  1. Redemption
  2. Mes séances de lutte
  3. Passion
  4. L'image manquante
  5. Once I entered a garden
Carlos Reviriego
  1. Antes del anochecer
  2. The master
  3. Tabú
  4. La vida de Adèle
  5. Spring breakers
  6. Gente en sitios
  7. Gravity
  8. Le week-end
  9. Turistas
  10. La gran belleza
  1. L'image manquante
  2. Norte. The end of History
  3. Museum hours
  4. A la sombra de la cruz
  5. El desconocido del lago
Juanma Ruiz
  1. El muerto y ser feliz
  2. En otro país
  3. Los ilusos
  4. Mapa
  5. Django desencadenado
  6. Abrir puertas y ventanas
  7. La cabaña en el bosque
  8. Nana
  9. Star Trek. En la oscuridad
  10. Monstruos University
 
Antonio Santamarina
  1. Tabú
  2. The master
  3. En otro país
  4. Antes del anochecer
  5. Blue Jasmine
  6. Mud
  7. Recoletos arriba y abajo
  8. Tú y yo
  9. Tierra prometida
  10. Lincoln
 
Jara Yáñez
  1. The master
  2. Arraianos
  3. Nana
  4. Tabú
  5. El muerto y ser feliz
  6. Camille Claudel 1915
  7. Django desencadenado
  8. La herida
  9. El lado bueno de las cosas
  10. Laurence anyways
 
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lunes, 13 de enero de 2014

A propósito de Llewyn Davis

Puede que el detalle técnico más llamativo de Inside Llewyn Davis, una de las películas más sosegadas de cuantas los hermanos Coen han rodado en toda su carrera, sea el hecho de que los cineastas hayan tenido que prescindir, por problemas de agenda, de Roger Deakins, su habitual director de fotografía, optando por alguien como Bruno Delbonnel, conocido por trabajos de corte más tenebrista que el mostrado por los Coen en sus anteriores acercamientos al Siglo XX americano a través del prisma de Deakins, a saber, Barton Fink, El gran salto, O Brother!, El hombre que nunca estuvo allí, Ladykillers y Un tipo serio. No por casualidad, el cromatismo ofrecido por Bruno Delbonnel es uno de los signos característicos del film, hasta el punto de suponer un sutil punto de ruptura dentro de una filmografía más apegada al realismo de Edward Hopper o, incluso, al colorido de artistas pop como Roy Lichtenstein. La imagen de Inside Llewyn Davis no recurre al claroscuro de los trabajos de Delbonnel para Tim Burton o Jean-Pierre Jeunet, pero sí que ofrece un tratamiento del color apagado, casi grisáceo, que mima la cuidada escenografía que la película desarrolla, sobre todo, en los exteriores de ciudades como Nueva York o Chicago, y que es tan acorde con la música folk de cantantes como Dave Van Ronk (cuya biografía encubre el guion del film) como con la historia y el personaje central del relato, notablemente encarnado por un afligido Oscar Isaac.

Si el drama de Inside Llewyn Davis, con su macabra estructura circular (que deja al protagonista encerrado para siempre en su miserable situación), no alcanza mayores cotas trágicas es porque los Coen se cuidan de aliviar la situación con un sensible y elegante (hilarante a veces) sentido del humor, que sirve tanto al protagonista como al espectador de mecanismo de defensa ante su mala fortuna. Tanto es así que, al final, el espectador no entiende por qué Davis insiste con tanto afán en sobrevivir con una ocupación que se le da bien pero con la que ni siquiera parece disfrutar, de hecho, tal vez la gran asignatura pendiente de los Coen como responsables del film es su escasa capacidad para transmitir la pasión de su personaje principal. En ese sentido, se echa en falta la virtud de su compatriota Clint Eastwood, quien da igual que nos hable de folk, de blues, de boxeo o de rugby, al final uno siempre termina contagiándose de las pasiones de sus personajes.

Inside Llewyn Davis - Ethan Coen, Joel Coen - 2013 [ficha técnica]
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domingo, 24 de noviembre de 2013

Blue Jasmine

Blue Jasmine contiene al menos dos de las cualidades que más agrada encontrar en un trabajo narrativo bien llevado, y no sólo en una obra cinematográfica, sino en cualquier ejercicio mediante un medio de expresión que permita contar una historia. La primera de ellas es que su director, el infatigable Woody Allen, trata a su audiencia exigiendo una mínima capacidad de comprensión, e impulsa su manera de contar las cosas sin miedo a su público. Ya vimos que una de las escasas virtudes de su anterior trabajo, A Roma con amor, era su extraña manera de mezclar historias como si tuvieran lugar en paralelo, cuando se trataba de segmentos sin coincidencia en el tiempo y de duración muy heterogénea; Blue Jasmine también se construye mediante un cruce de situaciones de exposición controvertida, aunque aquí el riesgo no está en la idea, que no es más que la clásica contraposición entre una línea principal y una serie de flashbacks aclaratorios, sino en la ejecución del director y su montadora Alisa Lepselter, ya que el film se mueve de un plano temporal a otro de manera confusa, sin ofrecer un indicio significativo de que se producen estos saltos. Y es que, aun en sus últimos y fallidos trabajos, hablamos de un cineasta que está a vuelta de todo y no necesita regirse por estándares: bastarán unos minutos de metraje de Blue Jasmine para que su entregado público termine aprendiendo a diferenciar las épocas de sus protagonistas mediante sutiles cambios en la escenografía y los acompañantes.

La otra gran virtud narrativa del film es su respeto hacia el punto de vista. El narrador construye una historia fundamentada en lo que el personaje principal ve y conoce, y abandona esta visión únicamente para adoptar la primera persona en su hermana Ginger (Sally Hawkins), que ejerce de contrapunto social de Jasmine. Siguiendo esa premisa, a Allen le resulta inadmisible adentrarse en la vida oculta del marido de la protagonista, Hal (Alec Baldwin), y nunca tendremos una prueba visual de sus muchas infidelidades, excepto en el momento en que besa a la atractiva Raylene (Kathy Tong), pero sólo porque Ginger es testigo de la escena. La historia se mueve de esta manera situando en ambas mujeres un poderoso centro de atracción, y esto no hace más que potenciar la composición que ambas hacen de su personaje, si bien es Cate Blanchett quien destaca sobre cualquier integrante del elenco: el inseparable tándem que forman Cate y Jasmine, actriz y personaje, justifican el visionado de la que tal vez sea la primera película desde Match Point en la que vemos un trabajo de Allen casi redondo (salvo algún bache innecesario). Cate/Jasmine expone muchos de los lugares comunes en el cine reciente del director, como son los problemas de aceptación y ascenso social, las crisis neuróticas-afectivas, el vanidoso refinamiento de las clases acomodadas, o esa desubicada visión del que se siente extraño en un lugar supuestamente idílico (antes Londres, Barcelona, París o Roma, ahora San Francisco), y mezcla todo ello en una figura humana que es paradigmática de su tiempo, al encontrarse en decadencia tras el estallido de las crisis mundiales, estafada por un poder económico al que nunca denunció durante la época de bonanza. No es casualidad que el relato se cierre con un final desolador, pero también ambiguo y abierto: la cosa no pinta bien, pero nadie sabe cómo acabará todo esto.

Blue Jasmine - Woody Allen - 2013 [ficha técnica]
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