sábado, 8 de febrero de 2014

El lobo de Wall Street

En las casi tres décadas transcurridas desde que Nicholas Pileggi escribiera sus libros Wiseguy y Casino, el imaginario colectivo ha dejado de buscar culpables entre los capos del crimen organizado o del juego ilegal, ahora los enemigos públicos son los ladrones de guante blanco que han llevado a occidente a una lamentable crisis económica. Es por ello que The Wolf of Wall Street se presenta como una actualización de las historias de "ascenso y declive" que Scorsese construyó a partir de las historias de Pileggi, en la que el director se apoya sobre la biografía del conferenciante y antiguo corredor de bolsa Jordan Belfort, condenado por delitos de fraude relacionados con manipulación del mercado de valores y lavado de dinero que le llevaron a pasar veintidós meses en prisión. En ese sentido, lo que podía haber sido una comedia con momentos trágicos, a ratos hilarante y algo desmedida en su grandilocuente histrionismo, termina siendo algo bastante más sugestivo si se considera como parte de la filmografía de su director o, más concretamente, como un demorado cierre a la serie que iniciaron Uno de los nuestros y Casino, donde sus personajes no resuelven sus problemas asesinando a sus enemigos pero sí que tienen un concepto tremendamente ofensivo del mundo en el que viven, irreverentes y políticamente incorrectos tanto en sus palabras como en sus acciones.

Si bien es cierto que Scorsese se encargó de desmitificar la mirada condescendiente que Coppola y Mario Puzo ejercieron sobre las familias de gangsters sicilianas, aun había algo de visión fascinada hacia esos despiadados matones que poblaban las novelas de Pileggi; sin embargo, en el actual mundo de los brokers y la fuga de capitales, Scorsese no encuentra el menor atisbo de romanticismo, basta con ver el dibujo que el director hizo en más de una ocasión del personaje encargado a su actor fetiche Joe Pesci, quien solía ser una especie de protector del protagonista cuyo imprevisible carácter lo llevaba a estallar con una desalmada y sanguinaria locura, y compararlo con esa especie de equivalente versión broker que es Donnie Azoff (Jonah Hill), cuyos toques de demencia se manifiestan en situaciones como cuando aparece, pene en mano, masturbándose ante una despampanante rubia en medio de una fiesta de amigos. Algo nos dice que a Scorsese le repugnan estos nuevos aristócratas del crimen, no por casualidad, ni siquiera el propio Belfort (Leonardo Di Caprio) parece admirar al conjunto de perdedores y maleantes de poca monta de los que se rodea para hacerse el rey del mundo, al margen de que, en alguna ocasión, se siente integrado en medio de su equipo de freaks (no por casualidad, Scorsese hace que sus personajes canten al unísono el célebre "one of us" de la obra maestra de Todd Browning).

The Wolf of Wall Street - Martin Scorsese - 2013 [ficha técnica]
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martes, 28 de enero de 2014

Lo mejor de 2013

Continuando una tradición tan antigua como este blog, recopilo aquí las listas con las mejores películas del año pasado según la prensa especializada.

Listas

Fotogramas: Caimán Cuadernos de Cine: Rockdelux:
  1. The master
  2. La vida de Adèle
  3. Mud
  4. Tabú
  5. Gravity
  6. Amor
  7. Antes del anochecer
  8. La noche más oscura
  9. Django desencadenado
  10. Solo dios perdona
  11. Después de mayo
  12. Capitán Phillips
  13. Spring breakers
  14. Anna Karenina
  15. De tal padre, tal hijo
  16. The act of killing
Sight & Sound:
  1. The Act of Killing
  2. Gravity
  3. La vida de Adèle
  4. La gran belleza
  5. Frances Ha
  6. A Touch of Sin
    Upstream Color
  7. The Selfish Giant
  8. Norte, the End of History
    El desconocido del lago
Cahiers du Cinéma:
  1. El desconocido del lago
  2. Spring Breakers
  3. La vida de Adèle
  4. Gravity
  5. A Touch of Sin
  6. Lincoln
  7. La Jalousie
  8. Nobody's Daughter Haewon
  9. Les Rencontres d'après minuit
  10. La Bataille de Solférino

Votos individuales

Fotogramas:
Votante Extranjeras Españolas
Ricardo Aldarondo
Jordi Batlle Caminal
Gregorio Belinchón
Alberto Bermejo
David Broc
Conxita Casanovas
Quim Casas
Ramon Colom
Jordi Costa
Desirée de Fez
Eduardo de Vicente
Oriol Esteve Gràcia
Miguel Anxo Fernández
Fausto Fernández
Carlos F. Heredero
Nacho Gonnzalo
Àlex Gorina
María Guerra
La redacción
Tonio L. Alarcón
Carlos Losilla
Salvador Llopart
Carlos Marañón
Anton Merikaetxebarria
Blai Morell
Mr. Belvedere
Pepe Nieves
Jesús Palacios
Carmen Puyó
Xavier Roca
Oti Rodríguez Marchante
Sergi Sánchez
Gerardo Sánchez
Juan Sardá
Xavi Serra
Javier Tolentino
Mirito Torreiro
Antonio Trashorras
Vicente Vergara
Nuria Vidal
Manu Yáñez Murillo

Caimán Cuadernos de Cine:
Votante Favoritas Invisibles
Fran Benavente
  1. Django desencadenado
  2. Tabú
  3. The master
  4. Història de la meva mort
  5. Tierra de nadie
  6. Star Trek. En la oscuridad
  7. En otro país
  8. La noche más oscura
  9. Turistas
 
Javier H. Estrada
  1. Tabú
  2. Spring breakers
  3. Història de la meva mort
  4. Camille Claudel 1915
  5. Django desencadenado
  6. Arraianos
  7. Una vida sencilla
  8. Viola
  9. La casa Emak Bakia
  10. Érase una vez en Anatolia
  1. Norte. The end of History
  2. Hard to be a god
  3. Mes séances de lutte
  4. For Marx…
  5. Zanj Revolution
Carlos F. Hererdero
  1. The master
  2. La vida de Adèle
  3. Amor
  4. Tabú
  5. Antes del anochecer
  6. La noche más oscura
  7. Mud
  8. Caníbal
  9. El muerto y ser feliz
  10. Django desencadenado
  1. Norte. The end of History
  2. Night moves
  3. L'image manquante
  4. Museum hours
José Antonio Hurtado
  1. Tabú
  2. The master
  3. Mud
  4. La noche más oscura
  5. Antes del anochecer
  6. Camille Claudel 1915
  7. En otro país
  8. Blue Jasmine
  9. Amor
  10. El muerto y ser feliz
  1. Night moves
  2. Stray dogs
  3. The deep
Eulàlia Iglesias
  1. The master
  2. Viola
  3. La vida de Adèle
  4. Spring breakers
  5. Anna Karenina
  6. Història de la meva mort
  7. Tabú
  8. Camille Claudel 1915
  9. En otro país
  10. Bienvenidos al fin del mundo
  1. E agora? Lembra-me
  2. L'image manquante
  3. Norte. The end of History
  4. Harmony lessons
  5. Exhibition
José Manuel López
  1. Antes del anochecer
  2. Tabú
  3. La noche más oscura
  4. En otro país
  5. The trip
  6. Arraianos
  7. Killer Joe
  8. After earth
  9. The act of killing
  10. Stoker
 
Carlos Losilla
  1. The master
  2. Camille Claudel 1915
  3. En otro país
  4. Un verano ardiente
  5. Killer Joe
  6. To the wonder
  7. Viola
  8. Nana
  9. El muerto y ser feliz
  10. Spring breakers
  1. Passion
  2. Stray dogs
  3. La bataille de Solférino
  4. The deep
  5. L'image manquante
José Enrique Monterde
  1. Amor
  2. Tabú
  3. Tú y yo
  4. La herida
  5. Il villaggio di cartone
  6. El muerto y ser feliz
  7. La vida de Adèle
  8. The master
  9. Hannah Arendt
  10. La plaga
 
Gonzalo de Pedro
  1. Stemple Pass
  2. Gente en sitios
  3. La cabaña en el bosque
  4. Tabú
  5. En otro país
  6. El jurado (Virginia García del Pino)
  7. Mud
  8. Dime quién era Sanchicorrota
  9. La herida
  10. Tierra prometida
  1. El modelo (Germán Scelso)
  2. L'image manquante
  3. Easy rider
  4. E agora? Lembra-me
  5. A la sombra de la cruz
Jaime Pena
  1. La noche más oscura
  2. Stemple Pass
  3. Antes del anochecer
  4. The master
  5. Tabú
  6. La vida de Adèle
  7. Viola
  8. To the wonder
  9. Gente en sitios
  10. Un verano ardiente
  1. Norte. The end of History
  2. Stray dogs
  3. La jalousie
  4. Redemtpion
  5. At Berkeley
Àngel Quintana
  1. La vida de Adèle
  2. Spring breakers
  3. The master
  4. Camille Claudel 1915
  5. Viola
  6. Història de la meva mort
  7. La noche más oscura
  8. Tabú
  9. Star Trek. En la oscuridad
  10. Blue Jasmine
  1. Redemption
  2. Mes séances de lutte
  3. Passion
  4. L'image manquante
  5. Once I entered a garden
Carlos Reviriego
  1. Antes del anochecer
  2. The master
  3. Tabú
  4. La vida de Adèle
  5. Spring breakers
  6. Gente en sitios
  7. Gravity
  8. Le week-end
  9. Turistas
  10. La gran belleza
  1. L'image manquante
  2. Norte. The end of History
  3. Museum hours
  4. A la sombra de la cruz
  5. El desconocido del lago
Juanma Ruiz
  1. El muerto y ser feliz
  2. En otro país
  3. Los ilusos
  4. Mapa
  5. Django desencadenado
  6. Abrir puertas y ventanas
  7. La cabaña en el bosque
  8. Nana
  9. Star Trek. En la oscuridad
  10. Monstruos University
 
Antonio Santamarina
  1. Tabú
  2. The master
  3. En otro país
  4. Antes del anochecer
  5. Blue Jasmine
  6. Mud
  7. Recoletos arriba y abajo
  8. Tú y yo
  9. Tierra prometida
  10. Lincoln
 
Jara Yáñez
  1. The master
  2. Arraianos
  3. Nana
  4. Tabú
  5. El muerto y ser feliz
  6. Camille Claudel 1915
  7. Django desencadenado
  8. La herida
  9. El lado bueno de las cosas
  10. Laurence anyways
 
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lunes, 13 de enero de 2014

A propósito de Llewyn Davis

Puede que el detalle técnico más llamativo de Inside Llewyn Davis, una de las películas más sosegadas de cuantas los hermanos Coen han rodado en toda su carrera, sea el hecho de que los cineastas hayan tenido que prescindir, por problemas de agenda, de Roger Deakins, su habitual director de fotografía, optando por alguien como Bruno Delbonnel, conocido por trabajos de corte más tenebrista que el mostrado por los Coen en sus anteriores acercamientos al Siglo XX americano a través del prisma de Deakins, a saber, Barton Fink, El gran salto, O Brother!, El hombre que nunca estuvo allí, Ladykillers y Un tipo serio. No por casualidad, el cromatismo ofrecido por Bruno Delbonnel es uno de los signos característicos del film, hasta el punto de suponer un sutil punto de ruptura dentro de una filmografía más apegada al realismo de Edward Hopper o, incluso, al colorido de artistas pop como Roy Lichtenstein. La imagen de Inside Llewyn Davis no recurre al claroscuro de los trabajos de Delbonnel para Tim Burton o Jean-Pierre Jeunet, pero sí que ofrece un tratamiento del color apagado, casi grisáceo, que mima la cuidada escenografía que la película desarrolla, sobre todo, en los exteriores de ciudades como Nueva York o Chicago, y que es tan acorde con la música folk de cantantes como Dave Van Ronk (cuya biografía encubre el guion del film) como con la historia y el personaje central del relato, notablemente encarnado por un afligido Oscar Isaac.

Si el drama de Inside Llewyn Davis, con su macabra estructura circular (que deja al protagonista encerrado para siempre en su miserable situación), no alcanza mayores cotas trágicas es porque los Coen se cuidan de aliviar la situación con un sensible y elegante (hilarante a veces) sentido del humor, que sirve tanto al protagonista como al espectador de mecanismo de defensa ante su mala fortuna. Tanto es así que, al final, el espectador no entiende por qué Davis insiste con tanto afán en sobrevivir con una ocupación que se le da bien pero con la que ni siquiera parece disfrutar, de hecho, tal vez la gran asignatura pendiente de los Coen como responsables del film es su escasa capacidad para transmitir la pasión de su personaje principal. En ese sentido, se echa en falta la virtud de su compatriota Clint Eastwood, quien da igual que nos hable de folk, de blues, de boxeo o de rugby, al final uno siempre termina contagiándose de las pasiones de sus personajes.

Inside Llewyn Davis - Ethan Coen, Joel Coen - 2013 [ficha técnica]
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domingo, 24 de noviembre de 2013

Blue Jasmine

Blue Jasmine contiene al menos dos de las cualidades que más agrada encontrar en un trabajo narrativo bien llevado, y no sólo en una obra cinematográfica, sino en cualquier ejercicio mediante un medio de expresión que permita contar una historia. La primera de ellas es que su director, el infatigable Woody Allen, trata a su audiencia exigiendo una mínima capacidad de comprensión, e impulsa su manera de contar las cosas sin miedo a su público. Ya vimos que una de las escasas virtudes de su anterior trabajo, A Roma con amor, era su extraña manera de mezclar historias como si tuvieran lugar en paralelo, cuando se trataba de segmentos sin coincidencia en el tiempo y de duración muy heterogénea; Blue Jasmine también se construye mediante un cruce de situaciones de exposición controvertida, aunque aquí el riesgo no está en la idea, que no es más que la clásica contraposición entre una línea principal y una serie de flashbacks aclaratorios, sino en la ejecución del director y su montadora Alisa Lepselter, ya que el film se mueve de un plano temporal a otro de manera confusa, sin ofrecer un indicio significativo de que se producen estos saltos. Y es que, aun en sus últimos y fallidos trabajos, hablamos de un cineasta que está a vuelta de todo y no necesita regirse por estándares: bastarán unos minutos de metraje de Blue Jasmine para que su entregado público termine aprendiendo a diferenciar las épocas de sus protagonistas mediante sutiles cambios en la escenografía y los acompañantes.

La otra gran virtud narrativa del film es su respeto hacia el punto de vista. El narrador construye una historia fundamentada en lo que el personaje principal ve y conoce, y abandona esta visión únicamente para adoptar la primera persona en su hermana Ginger (Sally Hawkins), que ejerce de contrapunto social de Jasmine. Siguiendo esa premisa, a Allen le resulta inadmisible adentrarse en la vida oculta del marido de la protagonista, Hal (Alec Baldwin), y nunca tendremos una prueba visual de sus muchas infidelidades, excepto en el momento en que besa a la atractiva Raylene (Kathy Tong), pero sólo porque Ginger es testigo de la escena. La historia se mueve de esta manera situando en ambas mujeres un poderoso centro de atracción, y esto no hace más que potenciar la composición que ambas hacen de su personaje, si bien es Cate Blanchett quien destaca sobre cualquier integrante del elenco: el inseparable tándem que forman Cate y Jasmine, actriz y personaje, justifican el visionado de la que tal vez sea la primera película desde Match Point en la que vemos un trabajo de Allen casi redondo (salvo algún bache innecesario). Cate/Jasmine expone muchos de los lugares comunes en el cine reciente del director, como son los problemas de aceptación y ascenso social, las crisis neuróticas-afectivas, el vanidoso refinamiento de las clases acomodadas, o esa desubicada visión del que se siente extraño en un lugar supuestamente idílico (antes Londres, Barcelona, París o Roma, ahora San Francisco), y mezcla todo ello en una figura humana que es paradigmática de su tiempo, al encontrarse en decadencia tras el estallido de las crisis mundiales, estafada por un poder económico al que nunca denunció durante la época de bonanza. No es casualidad que el relato se cierre con un final desolador, pero también ambiguo y abierto: la cosa no pinta bien, pero nadie sabe cómo acabará todo esto.

Blue Jasmine - Woody Allen - 2013 [ficha técnica]
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viernes, 15 de noviembre de 2013

Gravity

Uno de los detalles de realización más llamativos del anterior largometraje de Alfonso Cuarón, Hijos de los hombres, se encontraba en el radical virtuosismo del director. Para alguno de sus espectaculares planos secuencia, el realizador mejicano contaba con la ayuda de efectos especiales que le permitieran filmar de manera espectacular, y sin cambiar de toma, mientras sus personajes recorrían enormes distancias. En su siguiente largometraje, esta idea deja de ser un mero detalle para convertirse en el verdadero motor visual del film. Los dos planos con los que arranca Gravity abarcan, en total, casi la cuarta parte de todo el metraje, tal es el empeño del director a la hora de dilatar las posibilidades espaciales (nunca mejor dicho) del plano secuencia, sin importarle que para ello tenga que recurrir al más sofisticado trucaje mediante ordenador. Nada más lejos, a la postre se dio a conocer que el largo silencio creativo que media entre Hijos de los hombres y este largometraje se debió a una tortuosa etapa de pre-producción de casi un lustro, a lo largo de la cual Alfonso Cuarón y su hijo Jonás tuvieron que esperar a disponer de una tecnología que satisficiera la exigencias de un film de este tipo.

El precio a pagar a cambio de este largo proceso es palpable en el resultado final, de ahí el tener que conformarse con los únicos intérpretes que al final pudieron participar en su breve reparto, en especial una protagonista de rostro excesivamente moldeado por el bisturí. Si bien a ratos ofrece notables momentos interpretativos, como su agónico canto a la vida durante la conferencia con un desconocido de lengua esquimal (cuyo contraplano se recoge en Aningaaq‎, un inédito cortometraje de Jonás Cuarón que apetece conocer), Sandra Bullock fue escogida por ser la última de una lista de al menos una decena de actrices de enorme caché (como Natalie Portman, Naomi Watts, Marion Cotillard o Scarlett Johansson) que, antes o después, por una razón u otra, se fueron cayendo del proyecto. Pero en muchos sentidos la espera ha merecido la pena, ya que la obsesión de los artífices de Gravity por hacer creíbles los inacabables paseos de sus dos únicos personajes a lo largo de cientos de kilómetros produce una sensación de espectáculo de adrenalina muy superior a la que habitualmente se obtiene montando cientos de planos breves y confusos. Lo mejor es que esta cadencia permite a los narradores algunas lecturas paralelas que trascienden la sencillez del relato. En ese sentido, la película enfrenta lecturas de corte metafísico, casi panteísta (con esa madre tierra omnipresente como una deidad), con el más crudo discurso científico, en una película que, desde el propio título, encuentra en las leyes de la física la principal amenaza para sus personajes, quienes encuentra la salvación en objetos tangibles, y no en las estampas religiosas que encuentran durante su estancia en las diferentes cápsulas espaciales. Por no hablar del planteamiento que constituye la pugna de la protagonista por salvar la vida como metáfora del acto de nacer inherente a todo ser vivo, idea que comienza cuando vemos a Sandra Bullock, en un momento de descanso, adoptar una posición fetal en el interior de una cápsula en la que algunos cables imitan las formas de un enorme cordón umbilical, y que culmina cuando tiene que luchar como un recién nacido por salir de un medio líquido a la superficie, dando con su cuerpo en un terreno firme que parece virgen e inexplorado, lo cual dota a esta lectura de una dimensión mucho mayor: no sólo se nos ha hablado del ser humano, sino también de la evolución de todos los seres vivos.

Gravity - Alfonso Cuarón - 2013 [ficha técnica]
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domingo, 6 de octubre de 2013

Monstruos University

Todas las continuaciones de los largometrajes que los estudios Pixar han ofrecido en los últimos años comparten, al menos, una virtud en común, y es no dar muestras aparentes de agotamiento del material revisado, de convencer al espectador de que a la idea original le quedaba otra vuelta de tuerca. De hecho, revisando los títulos recientes de la factoría, es en "primeras partes" como Up o Brave donde sus responsables han dado claras muestras de irregularidad, haciendo que estos largometrajes no sean necesariamente superiores a continuaciones como Toy Story 3, la cual confieso que no me convenció demasiado en un principio, pero que he ido apreciando más en posteriores visionados, o Cars 2, a mi juicio, infravalorada por la crítica, por más que se trate de una especie de culminación técnica de la animación por ordenador, y un film que no desmerece narrativamente a lo que ofrecía su primera parte. Y en este sentido Monsters University, precuela de uno de los hitos creativos del estudio, no es una excepción.

Pese a un primer tramo titubeante, donde el desconocido debutante Dan Scanlon ofrece serios baches de interés, sobre todo por su escasa capacidad para contagiar al espectador con la fascinación sentida por el personaje protagonista del relato, Mike Wazowski (Billy Crystal), a su llegada al campus universitario que da nombre al film, buena parte de las imágenes ofrecidas por Monsters University constituyen otro excelente ejemplo de cine de masas hábilmente conducido, esta vez entregado por completo al género cómico, una parcela habitualmente visitada por las películas de Pixar pero nunca con la insistencia de este largometraje, en el que los mejores momentos se deben a un puñado de hilarantes ideas, casi siempre en torno al grupo de nerds que forman la hermandad en la que ingresan los protagonistas, y a la deliberada mala uva que los tres guionistas del film depositan sobre aquéllos. Por todo ello (y por alguna que otra espectacular pieza técnicamente perfecta), sorprende la fría recepción crítica que ha vuelto a tener Pixar en su entrega de este año, precisamente por los mismos cronistas que después andan encontrando en films (a mi juicio) bastante menos logrados el germen de la nueva comedia americana.

Monsters University - Dan Scanlon - 2013 [ficha técnica]
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lunes, 29 de abril de 2013

Los amantes pasajeros

Cuando un director de cine con cierta fama convierte en compromiso la regla no escrita de dirigir películas con una periodicidad constante, corre el peligro de ser presa de la falta de inspiración. Ésta es una de las posibles razones por las cuales, incluso los cineastas mejor reconocidos, dan muestras de irregularidad en su filmografía: el director de cine tiene que comer, y para ello ha de mantenerse activo a cualquier precio. Pero ni siquiera ésta es excusa para que un director consagrado como Pedro Almodóvar cometa un error del tamaño de Los amantes pasajeros. Acaso para justificar la insultante falta de solidez del largometraje, en el momento del estreno de esta película se repitió hasta la saciedad que suponía "el regreso a la comedia del director de La piel que habito, como si Almodóvar hubiera renunciado completamente a los momentos cómicos en sus últimos dramas, o no hubiera filmado hace poco tiempo piezas tan hilarantes como el cortometraje La concejala antropófaga, ofrecido como segmento complementario a su infravalorada Los abrazos rotos. Pero una cosa es no rodar un cine serio, y otra muy distinta es no tomarse en serio su propio trabajo. Se mire por donde se mire, la película no tiene el menor grado de interés, ni siquiera como eslabón que nos permita comprender la personalidad de su autor, al tiempo que sienta un terrible precedente en lo que se refiere a su prestigio, allí donde hasta ahora había demostrado una mayor destreza: pensemos, por ejemplo, que sería de la etiqueta "chico/chica Almodóvar" si todos los intérpretes dirigidos por el manchego hasta la fecha hubieran ofrecido las caracterizaciones que aquí aportan Javier Cámara, Raúl Arévalo o Carlos Areces. Lo más irritante de todo es esa búsqueda gratuita de provación, que parece haber adquirido el realizador contagiado por colaboradores como David Delfín, cuya prescindible labor en el diseño de vestuario (el cual podía haber sido diseñado por cualquier sastre anónimo), nos sirve para recordarnos las muchas ocasiones en que este joven diseñador de moda ha abrazado lo polícamente incorrecto en defensa de la libertad creativa, jugando sus cartas mediáticas de manera que uno no puede mostrarse crítico ante su trabajo sin ser tachado de intolerante o reaccionario. No es el mejor momento para que Almodóvar practique la transgresión gratuita de sus inicios, sino de poner toda su creatividad al servicio del cine español, ahora que tan necesitado está de talento.

Los amantes pasajeros - Pedro Almodóvar - 2013 [ficha técnica]
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lunes, 22 de abril de 2013

To the Wonder

No le ha sentado bien del todo al cineasta norteamericano Terrence Malick romper con la desesperante cadencia de su labor como director, la que le obligaba a esperar varios lustros antes de completar su siguiente largometraje cinematográfico, pues el breve intervalo de poco más de un año transcurrido entre los estrenos de El árbol de la vida y To the Wonder delata una insuficiencia por parte de Malick a la hora de idear las líneas narrativas del proyecto que tiene entre manos. No es que los veinte años transcurridos entre Días del cielo y La delgada línea roja sean necesariamente los causantes de los méritos de esta última, sino que en tantos años el director tiene tiempo para meditar un relato sin caer en los errores argumentales de su último largometraje. Empezando por la pareja de personajes protagonistas, podríamos admitir el excesivo mutismo del personaje de Neil (Ben Affleck) como algo deliberado, pero la composición que la actriz Olga Kurylenko hace de la pareja de aquél, Marina, resulta mecánica y cargante hasta el exceso, presentándose como una especie de ninfa para el protagonista que no para de bailar y saltar de alegría jugando a ser perseguida por su pareja, y de buscar cierto encanto seductor (y esto es lo peor) mediante un exotismo de trazo grueso, intolerable en un largometraje firmado por alguien de la altura de miras de Terrence Malick. Porque si es ridículo ver a una joven parisina fascinarse por el colorido de las ferias rurales en la América profunda, o por el orden y limpieza de las estanterías de un supermercado americano, más chocante resulta la historia que Marina confiesa al también inmigrante Padre Quitanta (Javier Bardem), en torno a un marido que la dejó abandonada para irse a las Islas Canarias (sic) sin que una intolerante comunidad europea le reconozca la nulidad de su matrimonio, como si la joven procediera de una especie de régimen ultracatólico y encontrara en los Estados Unidos la meca del progresismo. Llegado este punto, no queda claro si el director ha querido referirse a la extranjería de la joven con una irónica mala uva, o en serio ve esto como algo normal en el mundo en que vivimos, más teniendo en cuenta que llega a subrayar todo esto durante los (breves, por suerte) minutos en los que otra joven, esta vez italiana (Romina Mondello), de una manera cargante a más no poder, encarna la conciencia de la protagonista recopilando todos los tópicos de la mujer latina.

No por casualidad, cuando mejor se disfrutan las virtudes de la labor de Malick, así como de todo su equipo técnico habitual (con mención especial a un Emmanuel Lubezki, de nuevo, muy inspirado a la hora de sacar partido fotográfico a su nerviosa steadicam), es en aquellas escenas de transición donde se nos introduce a los protagonistas (en el prólogo, Malick pasa de la cámara doméstica que los propios personajes utilizan, al formato en alta definición que ya no abandonará, dando forma a su historia de manera gradual), o cuando los protagonistas se separan y Marina desaparece de escena, no sólo en los minutos finales, donde vemos con desolación a la joven adentrarse en el oscuro túnel de un aeropuerto, también en el tramo central en el que Neil vive un affair con una rubia americana, Jane (Rachel McAdams), quien dura en escena lo justo para no sacar a relucir también la posible indefinición del personaje, haciendo la química entre los amantes mucho más creíble. Tal vez por ello resultan mucho más notables las ideas visuales que el director y sus colaboradores ponen en pantalla durante esos minutos. Por ejemplo, véase el preámbulo al encuentro con Jane donde bastan unas simples imágenes de un paisaje nevado en lo que parece un duro invierno para remarcar el tiempo transcurrido entre dos segmentos, por no hablar de cómo el director sabe encadenar los improvisados planos de miradas y encuentros entre los personajes para ir dibujando una relación cada vez más íntima entre ambos, sin necesidad de que las palabras nos hablen de ello, como tampoco son necesarias en la que es, sin duda, una de las mejores soluciones visuales de Malick, en el momento en el que Neil confiesa a Jane su pasado sentimental y la necesidad de rehacer su vida junto a su anterior pareja: en lugar de oir una confesión verbal del protagonista, vemos a la mujer entrando en una estancia a oscuras, con un mobiliario extraño, casi aterrador, lo que supone una abstracción de sus pensamientos ante esa revelación. Si Malick hubiera ofrecido la misma firmeza en el fondo que en la forma, estaríamos hablando de una de sus mejores películas.

To the Wonder - Terrence Malick - 2012 [ficha técnica]
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