En el segmento Cousins? de la serie de Jim Jarmusch Coffee and Cigarettes, los actores Alfred Molina y Steve Coogan se interpretaban a sí mismos durante un divertido diálogo en el que Coogan cambiaba la actitud hacia su interlocutor tras ver cómo aquél recibía una llamada de un tal Spike: Coogan, que hasta entonces había resultado arrogante y casi maleducado hacia Molina, pasaba a hacerle la pelota, al saber que no se trataba de "Spike Lee" sino de "Spike Jonze". Sirva esta reflexión de Jarmusch, sin duda uno de los referentes del cine independiente contemporáneo, para recordarnos el prestigio que a principios de la pasada década lograron dentro del circuito americano talentos recién llegados como Michel Gondry, Spike Jonze o Charlie Kaufman, gracias a los guiones de este último. Con el tiempo, esta fama se ha ido desvaneciendo a medida que Kaufman ha dejado de escribir para terceros (permanece inactivo desde su inadvertido Synecdoche, New York, único trabajo como director) y es significativo en el caso de Jonze que hubiera alcanzado tal reputación llevando al cine los relatos de Cómo ser John Malkovich y Adaptation, lo cual derivó en dos largometrajes irregulares, en los que el director apenas supo abarcar la compleja inventiva de Kaufman, y sin embargo pareció tener un reconocimiento más discreto en el caso de Donde viven los monstruos, a mi juicio, un film mucho más regular.
Al igual que en aquella entrañable adaptación de la literatura de Maurice Sendak, Jonze desarrolla Her a partir de una historia lineal, sin experimentar con las reglas narrativas, aunque en este caso Jonze peca de las irregularidades de sus dos primeros trabajos, en este caso no por lo inabarcable de su estructura, sino por el hecho de que Jonze no parece dispuesto a recortar un guion original, escrito por él mismo. Y es que el cineasta sigue permitiéndose algunas osadías, como por ejemplo contar para el papel protagonista con una celebridad mundial de primerísimo nivel como Scarlett Johansson y completar el metraje sin que aparezca en un solo fotograma (de hecho, todo el film se rodó con la participación de Samantha Morton, cuya voz fue sustituida por decisión del director en el montaje final), si bien la ronca y humana voz de Johansson interpretando irónicamente a un sistema informático le proporcionan uno de sus mejores papeles dramáticos, tanto es así que la química verbal entre la actriz y un desvalido Joaquin Phoenix está entre lo mejor de la cinta, una prueba más del acierto de un Jonze que, como ya demostró en Donde viven los monstruos, apuesta con fe ciega y total seriedad por el relato que tenga entre manos, ya discurra en la mente de un niño o en un futuro en el que los adultos entablan relaciones sentimentales con sistemas programados por una empresa de software. No en vano, el futuro mostrado en la ficción de Her presenta mínimas diferencias con el presente de su autor, véanse cómo los diseños de la oficina donde trabaja el protagonista no distan de los de cualquier empresa de creatividad actual; cómo los interfaces de usuario no están lejos de lo que permite nuestra tecnología, o cómo el escenario de la acción es una simple recreación de Los Ángeles tomando prestados paisajes reales de Shanghai: Lo que preocupa a Jonze no es tanto el trasfondo futurista de la historia como su afectación sobre la invariable condición humana.
Her - Spike Jonze - 2013 [ficha técnica]
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viernes, 4 de abril de 2014
sábado, 8 de febrero de 2014
El lobo de Wall Street
En las casi tres décadas transcurridas desde que Nicholas Pileggi escribiera sus libros Wiseguy y Casino, el imaginario colectivo ha dejado de buscar culpables entre los capos del crimen organizado o del juego ilegal, ahora los enemigos públicos son los ladrones de guante blanco que han llevado a occidente a una lamentable crisis económica. Es por ello que The Wolf of Wall Street se presenta como una actualización de las historias de "ascenso y declive" que Scorsese construyó a partir de las historias de Pileggi, en la que el director se apoya sobre la biografía del conferenciante y antiguo corredor de bolsa Jordan Belfort, condenado por delitos de fraude relacionados con manipulación del mercado de valores y lavado de dinero que le llevaron a pasar veintidós meses en prisión. En ese sentido, lo que podía haber sido una comedia con momentos trágicos, a ratos hilarante y algo desmedida en su grandilocuente histrionismo, termina siendo algo bastante más sugestivo si se considera como parte de la filmografía de su director o, más concretamente, como un demorado cierre a la serie que iniciaron Uno de los nuestros y Casino, donde sus personajes no resuelven sus problemas asesinando a sus enemigos pero sí que tienen un concepto tremendamente ofensivo del mundo en el que viven, irreverentes y políticamente incorrectos tanto en sus palabras como en sus acciones.
Si bien es cierto que Scorsese se encargó de desmitificar la mirada condescendiente que Coppola y Mario Puzo ejercieron sobre las familias de gangsters sicilianas, aun había algo de visión fascinada hacia esos despiadados matones que poblaban las novelas de Pileggi; sin embargo, en el actual mundo de los brokers y la fuga de capitales, Scorsese no encuentra el menor atisbo de romanticismo, basta con ver el dibujo que el director hizo en más de una ocasión del personaje encargado a su actor fetiche Joe Pesci, quien solía ser una especie de protector del protagonista cuyo imprevisible carácter lo llevaba a estallar con una desalmada y sanguinaria locura, y compararlo con esa especie de equivalente versión broker que es Donnie Azoff (Jonah Hill), cuyos toques de demencia se manifiestan en situaciones como cuando aparece, pene en mano, masturbándose ante una despampanante rubia en medio de una fiesta de amigos. Algo nos dice que a Scorsese le repugnan estos nuevos aristócratas del crimen, no por casualidad, ni siquiera el propio Belfort (Leonardo Di Caprio) parece admirar al conjunto de perdedores y maleantes de poca monta de los que se rodea para hacerse el rey del mundo, al margen de que, en alguna ocasión, se siente integrado en medio de su equipo de freaks (no por casualidad, Scorsese hace que sus personajes canten al unísono el célebre "one of us" de la obra maestra de Todd Browning).
The Wolf of Wall Street - Martin Scorsese - 2013 [ficha técnica] ... leer más
Si bien es cierto que Scorsese se encargó de desmitificar la mirada condescendiente que Coppola y Mario Puzo ejercieron sobre las familias de gangsters sicilianas, aun había algo de visión fascinada hacia esos despiadados matones que poblaban las novelas de Pileggi; sin embargo, en el actual mundo de los brokers y la fuga de capitales, Scorsese no encuentra el menor atisbo de romanticismo, basta con ver el dibujo que el director hizo en más de una ocasión del personaje encargado a su actor fetiche Joe Pesci, quien solía ser una especie de protector del protagonista cuyo imprevisible carácter lo llevaba a estallar con una desalmada y sanguinaria locura, y compararlo con esa especie de equivalente versión broker que es Donnie Azoff (Jonah Hill), cuyos toques de demencia se manifiestan en situaciones como cuando aparece, pene en mano, masturbándose ante una despampanante rubia en medio de una fiesta de amigos. Algo nos dice que a Scorsese le repugnan estos nuevos aristócratas del crimen, no por casualidad, ni siquiera el propio Belfort (Leonardo Di Caprio) parece admirar al conjunto de perdedores y maleantes de poca monta de los que se rodea para hacerse el rey del mundo, al margen de que, en alguna ocasión, se siente integrado en medio de su equipo de freaks (no por casualidad, Scorsese hace que sus personajes canten al unísono el célebre "one of us" de la obra maestra de Todd Browning).
The Wolf of Wall Street - Martin Scorsese - 2013 [ficha técnica] ... leer más
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martes, 28 de enero de 2014
Lo mejor de 2013
Continuando una tradición tan antigua como este blog, recopilo aquí las listas con las mejores películas del año pasado según la prensa especializada.
Listas
Fotogramas:
Votos individuales
Fotogramas:
Caimán Cuadernos de Cine:
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Listas
Fotogramas:
- Extranjeras:
- Españolas:
- Favoritas:
- Invisibles:
- The master
- La vida de Adèle
- Mud
- Tabú
- Gravity
- Amor
- Antes del anochecer
- La noche más oscura
- Django desencadenado
- Solo dios perdona
- Después de mayo
- Capitán Phillips
- Spring breakers
- Anna Karenina
- De tal padre, tal hijo
- The act of killing
- The Act of Killing
- Gravity
- La vida de Adèle
- La gran belleza
- Frances Ha
- A Touch of Sin
Upstream Color - The Selfish Giant
- Norte, the End of History
El desconocido del lago
- El desconocido del lago
- Spring Breakers
- La vida de Adèle
- Gravity
- A Touch of Sin
- Lincoln
- La Jalousie
- Nobody's Daughter Haewon
- Les Rencontres d'après minuit
- La Bataille de Solférino
Votos individuales
Fotogramas:
| Votante | Extranjeras | Españolas |
| Ricardo Aldarondo | ||
| Jordi Batlle Caminal | ||
| Gregorio Belinchón | ||
| Alberto Bermejo | ||
| David Broc | ||
| Conxita Casanovas | ||
| Quim Casas | ||
| Ramon Colom | ||
| Jordi Costa |
| |
| Desirée de Fez | ||
| Eduardo de Vicente | ||
| Oriol Esteve Gràcia | ||
| Miguel Anxo Fernández | ||
| Fausto Fernández | ||
| Carlos F. Heredero | ||
| Nacho Gonnzalo | ||
| Àlex Gorina | ||
| María Guerra | ||
| La redacción | ||
| Tonio L. Alarcón | ||
| Carlos Losilla | ||
| Salvador Llopart | ||
| Carlos Marañón | ||
| Anton Merikaetxebarria | ||
| Blai Morell | ||
| Mr. Belvedere | ||
| Pepe Nieves | ||
| Jesús Palacios | ||
| Carmen Puyó | ||
| Xavier Roca | ||
| Oti Rodríguez Marchante | ||
| Sergi Sánchez | ||
| Gerardo Sánchez | ||
| Juan Sardá | ||
| Xavi Serra | ||
| Javier Tolentino | ||
| Mirito Torreiro | ||
| Antonio Trashorras | ||
| Vicente Vergara | ||
| Nuria Vidal | ||
| Manu Yáñez Murillo |
Caimán Cuadernos de Cine:
| Votante | Favoritas | Invisibles |
| Fran Benavente | ||
| Javier H. Estrada | ||
| Carlos F. Hererdero | ||
| José Antonio Hurtado | ||
| Eulàlia Iglesias | ||
| José Manuel López | ||
| Carlos Losilla | ||
| José Enrique Monterde | ||
| Gonzalo de Pedro |
|
|
| Jaime Pena | ||
| Àngel Quintana | ||
| Carlos Reviriego | ||
| Juanma Ruiz | ||
| Antonio Santamarina | ||
| Jara Yáñez |
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lunes, 13 de enero de 2014
A propósito de Llewyn Davis
Puede que el detalle técnico más llamativo de Inside Llewyn Davis, una de las películas más sosegadas de cuantas los hermanos Coen han rodado en toda su carrera, sea el hecho de que los cineastas hayan tenido que prescindir, por problemas de agenda, de Roger Deakins, su habitual director de fotografía, optando por alguien como Bruno Delbonnel, conocido por trabajos de corte más tenebrista que el mostrado por los Coen en sus anteriores acercamientos al Siglo XX americano a través del prisma de Deakins, a saber, Barton Fink, El gran salto, O Brother!, El hombre que nunca estuvo allí, Ladykillers y Un tipo serio. No por casualidad, el cromatismo ofrecido por Bruno Delbonnel es uno de los signos característicos del film, hasta el punto de suponer un sutil punto de ruptura dentro de una filmografía más apegada al realismo de Edward Hopper o, incluso, al colorido de artistas pop como Roy Lichtenstein. La imagen de Inside Llewyn Davis no recurre al claroscuro de los trabajos de Delbonnel para Tim Burton o Jean-Pierre Jeunet, pero sí que ofrece un tratamiento del color apagado, casi grisáceo, que mima la cuidada escenografía que la película desarrolla, sobre todo, en los exteriores de ciudades como Nueva York o Chicago, y que es tan acorde con la música folk de cantantes como Dave Van Ronk (cuya biografía encubre el guion del film) como con la historia y el personaje central del relato, notablemente encarnado por un afligido Oscar Isaac.
Si el drama de Inside Llewyn Davis, con su macabra estructura circular (que deja al protagonista encerrado para siempre en su miserable situación), no alcanza mayores cotas trágicas es porque los Coen se cuidan de aliviar la situación con un sensible y elegante (hilarante a veces) sentido del humor, que sirve tanto al protagonista como al espectador de mecanismo de defensa ante su mala fortuna. Tanto es así que, al final, el espectador no entiende por qué Davis insiste con tanto afán en sobrevivir con una ocupación que se le da bien pero con la que ni siquiera parece disfrutar, de hecho, tal vez la gran asignatura pendiente de los Coen como responsables del film es su escasa capacidad para transmitir la pasión de su personaje principal. En ese sentido, se echa en falta la virtud de su compatriota Clint Eastwood, quien da igual que nos hable de folk, de blues, de boxeo o de rugby, al final uno siempre termina contagiándose de las pasiones de sus personajes.
Inside Llewyn Davis - Ethan Coen, Joel Coen - 2013 [ficha técnica] ... leer más
Si el drama de Inside Llewyn Davis, con su macabra estructura circular (que deja al protagonista encerrado para siempre en su miserable situación), no alcanza mayores cotas trágicas es porque los Coen se cuidan de aliviar la situación con un sensible y elegante (hilarante a veces) sentido del humor, que sirve tanto al protagonista como al espectador de mecanismo de defensa ante su mala fortuna. Tanto es así que, al final, el espectador no entiende por qué Davis insiste con tanto afán en sobrevivir con una ocupación que se le da bien pero con la que ni siquiera parece disfrutar, de hecho, tal vez la gran asignatura pendiente de los Coen como responsables del film es su escasa capacidad para transmitir la pasión de su personaje principal. En ese sentido, se echa en falta la virtud de su compatriota Clint Eastwood, quien da igual que nos hable de folk, de blues, de boxeo o de rugby, al final uno siempre termina contagiándose de las pasiones de sus personajes.
Inside Llewyn Davis - Ethan Coen, Joel Coen - 2013 [ficha técnica] ... leer más
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domingo, 24 de noviembre de 2013
Blue Jasmine
Blue Jasmine contiene al menos dos de las cualidades que más agrada encontrar en un trabajo narrativo bien llevado, y no sólo en una obra cinematográfica, sino en cualquier ejercicio mediante un medio de expresión que permita contar una historia. La primera de ellas es que su director, el infatigable Woody Allen, trata a su audiencia exigiendo una mínima capacidad de comprensión, e impulsa su manera de contar las cosas sin miedo a su público. Ya vimos que una de las escasas virtudes de su anterior trabajo, A Roma con amor, era su extraña manera de mezclar historias como si tuvieran lugar en paralelo, cuando se trataba de segmentos sin coincidencia en el tiempo y de duración muy heterogénea; Blue Jasmine también se construye mediante un cruce de situaciones de exposición controvertida, aunque aquí el riesgo no está en la idea, que no es más que la clásica contraposición entre una línea principal y una serie de flashbacks aclaratorios, sino en la ejecución del director y su montadora Alisa Lepselter, ya que el film se mueve de un plano temporal a otro de manera confusa, sin ofrecer un indicio significativo de que se producen estos saltos. Y es que, aun en sus últimos y fallidos trabajos, hablamos de un cineasta que está a vuelta de todo y no necesita regirse por estándares: bastarán unos minutos de metraje de Blue Jasmine para que su entregado público termine aprendiendo a diferenciar las épocas de sus protagonistas mediante sutiles cambios en la escenografía y los acompañantes.
La otra gran virtud narrativa del film es su respeto hacia el punto de vista. El narrador construye una historia fundamentada en lo que el personaje principal ve y conoce, y abandona esta visión únicamente para adoptar la primera persona en su hermana Ginger (Sally Hawkins), que ejerce de contrapunto social de Jasmine. Siguiendo esa premisa, a Allen le resulta inadmisible adentrarse en la vida oculta del marido de la protagonista, Hal (Alec Baldwin), y nunca tendremos una prueba visual de sus muchas infidelidades, excepto en el momento en que besa a la atractiva Raylene (Kathy Tong), pero sólo porque Ginger es testigo de la escena. La historia se mueve de esta manera situando en ambas mujeres un poderoso centro de atracción, y esto no hace más que potenciar la composición que ambas hacen de su personaje, si bien es Cate Blanchett quien destaca sobre cualquier integrante del elenco: el inseparable tándem que forman Cate y Jasmine, actriz y personaje, justifican el visionado de la que tal vez sea la primera película desde Match Point en la que vemos un trabajo de Allen casi redondo (salvo algún bache innecesario). Cate/Jasmine expone muchos de los lugares comunes en el cine reciente del director, como son los problemas de aceptación y ascenso social, las crisis neuróticas-afectivas, el vanidoso refinamiento de las clases acomodadas, o esa desubicada visión del que se siente extraño en un lugar supuestamente idílico (antes Londres, Barcelona, París o Roma, ahora San Francisco), y mezcla todo ello en una figura humana que es paradigmática de su tiempo, al encontrarse en decadencia tras el estallido de las crisis mundiales, estafada por un poder económico al que nunca denunció durante la época de bonanza. No es casualidad que el relato se cierre con un final desolador, pero también ambiguo y abierto: la cosa no pinta bien, pero nadie sabe cómo acabará todo esto.
Blue Jasmine - Woody Allen - 2013 [ficha técnica] ... leer más
La otra gran virtud narrativa del film es su respeto hacia el punto de vista. El narrador construye una historia fundamentada en lo que el personaje principal ve y conoce, y abandona esta visión únicamente para adoptar la primera persona en su hermana Ginger (Sally Hawkins), que ejerce de contrapunto social de Jasmine. Siguiendo esa premisa, a Allen le resulta inadmisible adentrarse en la vida oculta del marido de la protagonista, Hal (Alec Baldwin), y nunca tendremos una prueba visual de sus muchas infidelidades, excepto en el momento en que besa a la atractiva Raylene (Kathy Tong), pero sólo porque Ginger es testigo de la escena. La historia se mueve de esta manera situando en ambas mujeres un poderoso centro de atracción, y esto no hace más que potenciar la composición que ambas hacen de su personaje, si bien es Cate Blanchett quien destaca sobre cualquier integrante del elenco: el inseparable tándem que forman Cate y Jasmine, actriz y personaje, justifican el visionado de la que tal vez sea la primera película desde Match Point en la que vemos un trabajo de Allen casi redondo (salvo algún bache innecesario). Cate/Jasmine expone muchos de los lugares comunes en el cine reciente del director, como son los problemas de aceptación y ascenso social, las crisis neuróticas-afectivas, el vanidoso refinamiento de las clases acomodadas, o esa desubicada visión del que se siente extraño en un lugar supuestamente idílico (antes Londres, Barcelona, París o Roma, ahora San Francisco), y mezcla todo ello en una figura humana que es paradigmática de su tiempo, al encontrarse en decadencia tras el estallido de las crisis mundiales, estafada por un poder económico al que nunca denunció durante la época de bonanza. No es casualidad que el relato se cierre con un final desolador, pero también ambiguo y abierto: la cosa no pinta bien, pero nadie sabe cómo acabará todo esto.
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viernes, 15 de noviembre de 2013
Gravity
Uno de los detalles de realización más llamativos del anterior largometraje de Alfonso Cuarón, Hijos de los hombres, se encontraba en el radical virtuosismo del director. Para alguno de sus espectaculares planos secuencia, el realizador mejicano contaba con la ayuda de efectos especiales que le permitieran filmar de manera espectacular, y sin cambiar de toma, mientras sus personajes recorrían enormes distancias. En su siguiente largometraje, esta idea deja de ser un mero detalle para convertirse en el verdadero motor visual del film. Los dos planos con los que arranca Gravity abarcan, en total, casi la cuarta parte de todo el metraje, tal es el empeño del director a la hora de dilatar las posibilidades espaciales (nunca mejor dicho) del plano secuencia, sin importarle que para ello tenga que recurrir al más sofisticado trucaje mediante ordenador. Nada más lejos, a la postre se dio a conocer que el largo silencio creativo que media entre Hijos de los hombres y este largometraje se debió a una tortuosa etapa de pre-producción de casi un lustro, a lo largo de la cual Alfonso Cuarón y su hijo Jonás tuvieron que esperar a disponer de una tecnología que satisficiera la exigencias de un film de este tipo.
El precio a pagar a cambio de este largo proceso es palpable en el resultado final, de ahí el tener que conformarse con los únicos intérpretes que al final pudieron participar en su breve reparto, en especial una protagonista de rostro excesivamente moldeado por el bisturí. Si bien a ratos ofrece notables momentos interpretativos, como su agónico canto a la vida durante la conferencia con un desconocido de lengua esquimal (cuyo contraplano se recoge en Aningaaq, un inédito cortometraje de Jonás Cuarón que apetece conocer), Sandra Bullock fue escogida por ser la última de una lista de al menos una decena de actrices de enorme caché (como Natalie Portman, Naomi Watts, Marion Cotillard o Scarlett Johansson) que, antes o después, por una razón u otra, se fueron cayendo del proyecto. Pero en muchos sentidos la espera ha merecido la pena, ya que la obsesión de los artífices de Gravity por hacer creíbles los inacabables paseos de sus dos únicos personajes a lo largo de cientos de kilómetros produce una sensación de espectáculo de adrenalina muy superior a la que habitualmente se obtiene montando cientos de planos breves y confusos. Lo mejor es que esta cadencia permite a los narradores algunas lecturas paralelas que trascienden la sencillez del relato. En ese sentido, la película enfrenta lecturas de corte metafísico, casi panteísta (con esa madre tierra omnipresente como una deidad), con el más crudo discurso científico, en una película que, desde el propio título, encuentra en las leyes de la física la principal amenaza para sus personajes, quienes encuentra la salvación en objetos tangibles, y no en las estampas religiosas que encuentran durante su estancia en las diferentes cápsulas espaciales. Por no hablar del planteamiento que constituye la pugna de la protagonista por salvar la vida como metáfora del acto de nacer inherente a todo ser vivo, idea que comienza cuando vemos a Sandra Bullock, en un momento de descanso, adoptar una posición fetal en el interior de una cápsula en la que algunos cables imitan las formas de un enorme cordón umbilical, y que culmina cuando tiene que luchar como un recién nacido por salir de un medio líquido a la superficie, dando con su cuerpo en un terreno firme que parece virgen e inexplorado, lo cual dota a esta lectura de una dimensión mucho mayor: no sólo se nos ha hablado del ser humano, sino también de la evolución de todos los seres vivos.
Gravity - Alfonso Cuarón - 2013 [ficha técnica] ... leer más
El precio a pagar a cambio de este largo proceso es palpable en el resultado final, de ahí el tener que conformarse con los únicos intérpretes que al final pudieron participar en su breve reparto, en especial una protagonista de rostro excesivamente moldeado por el bisturí. Si bien a ratos ofrece notables momentos interpretativos, como su agónico canto a la vida durante la conferencia con un desconocido de lengua esquimal (cuyo contraplano se recoge en Aningaaq, un inédito cortometraje de Jonás Cuarón que apetece conocer), Sandra Bullock fue escogida por ser la última de una lista de al menos una decena de actrices de enorme caché (como Natalie Portman, Naomi Watts, Marion Cotillard o Scarlett Johansson) que, antes o después, por una razón u otra, se fueron cayendo del proyecto. Pero en muchos sentidos la espera ha merecido la pena, ya que la obsesión de los artífices de Gravity por hacer creíbles los inacabables paseos de sus dos únicos personajes a lo largo de cientos de kilómetros produce una sensación de espectáculo de adrenalina muy superior a la que habitualmente se obtiene montando cientos de planos breves y confusos. Lo mejor es que esta cadencia permite a los narradores algunas lecturas paralelas que trascienden la sencillez del relato. En ese sentido, la película enfrenta lecturas de corte metafísico, casi panteísta (con esa madre tierra omnipresente como una deidad), con el más crudo discurso científico, en una película que, desde el propio título, encuentra en las leyes de la física la principal amenaza para sus personajes, quienes encuentra la salvación en objetos tangibles, y no en las estampas religiosas que encuentran durante su estancia en las diferentes cápsulas espaciales. Por no hablar del planteamiento que constituye la pugna de la protagonista por salvar la vida como metáfora del acto de nacer inherente a todo ser vivo, idea que comienza cuando vemos a Sandra Bullock, en un momento de descanso, adoptar una posición fetal en el interior de una cápsula en la que algunos cables imitan las formas de un enorme cordón umbilical, y que culmina cuando tiene que luchar como un recién nacido por salir de un medio líquido a la superficie, dando con su cuerpo en un terreno firme que parece virgen e inexplorado, lo cual dota a esta lectura de una dimensión mucho mayor: no sólo se nos ha hablado del ser humano, sino también de la evolución de todos los seres vivos.
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domingo, 6 de octubre de 2013
Monstruos University
Todas las continuaciones de los largometrajes que los estudios Pixar han ofrecido en los últimos años comparten, al menos, una virtud en común, y es no dar muestras aparentes de agotamiento del material revisado, de convencer al espectador de que a la idea original le quedaba otra vuelta de tuerca. De hecho, revisando los títulos recientes de la factoría, es en "primeras partes" como Up o Brave donde sus responsables han dado claras muestras de irregularidad, haciendo que estos largometrajes no sean necesariamente superiores a continuaciones como Toy Story 3, la cual confieso que no me convenció demasiado en un principio, pero que he ido apreciando más en posteriores visionados, o Cars 2, a mi juicio, infravalorada por la crítica, por más que se trate de una especie de culminación técnica de la animación por ordenador, y un film que no desmerece narrativamente a lo que ofrecía su primera parte. Y en este sentido Monsters University, precuela de uno de los hitos creativos del estudio, no es una excepción.
Pese a un primer tramo titubeante, donde el desconocido debutante Dan Scanlon ofrece serios baches de interés, sobre todo por su escasa capacidad para contagiar al espectador con la fascinación sentida por el personaje protagonista del relato, Mike Wazowski (Billy Crystal), a su llegada al campus universitario que da nombre al film, buena parte de las imágenes ofrecidas por Monsters University constituyen otro excelente ejemplo de cine de masas hábilmente conducido, esta vez entregado por completo al género cómico, una parcela habitualmente visitada por las películas de Pixar pero nunca con la insistencia de este largometraje, en el que los mejores momentos se deben a un puñado de hilarantes ideas, casi siempre en torno al grupo de nerds que forman la hermandad en la que ingresan los protagonistas, y a la deliberada mala uva que los tres guionistas del film depositan sobre aquéllos. Por todo ello (y por alguna que otra espectacular pieza técnicamente perfecta), sorprende la fría recepción crítica que ha vuelto a tener Pixar en su entrega de este año, precisamente por los mismos cronistas que después andan encontrando en films (a mi juicio) bastante menos logrados el germen de la nueva comedia americana.
Monsters University - Dan Scanlon - 2013 [ficha técnica] ... leer más
Pese a un primer tramo titubeante, donde el desconocido debutante Dan Scanlon ofrece serios baches de interés, sobre todo por su escasa capacidad para contagiar al espectador con la fascinación sentida por el personaje protagonista del relato, Mike Wazowski (Billy Crystal), a su llegada al campus universitario que da nombre al film, buena parte de las imágenes ofrecidas por Monsters University constituyen otro excelente ejemplo de cine de masas hábilmente conducido, esta vez entregado por completo al género cómico, una parcela habitualmente visitada por las películas de Pixar pero nunca con la insistencia de este largometraje, en el que los mejores momentos se deben a un puñado de hilarantes ideas, casi siempre en torno al grupo de nerds que forman la hermandad en la que ingresan los protagonistas, y a la deliberada mala uva que los tres guionistas del film depositan sobre aquéllos. Por todo ello (y por alguna que otra espectacular pieza técnicamente perfecta), sorprende la fría recepción crítica que ha vuelto a tener Pixar en su entrega de este año, precisamente por los mismos cronistas que después andan encontrando en films (a mi juicio) bastante menos logrados el germen de la nueva comedia americana.
Monsters University - Dan Scanlon - 2013 [ficha técnica] ... leer más
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