viernes, 3 de junio de 2016

La invitación

La localización donde trascurre la trama de The invitation es casi un guiño malicioso al proceso de producción de la película: casi toda la acción tiene lugar en una mansión en la zona acomodada de Hollywood, más o menos en el centro geográfico de ese mundo del que los guionistas Phil Hay y Matt Manfredi y la realizadora Karyn Kusama huyeron para llevar a cabo su proyecto. En un ejercicio de independencia real, éstos se desvincularon de las grandes majors, con los sacrificios presupuestarios que ello supone, a cambio de ejercer un control total sobre el resultado final de la película. Como resultado, la película no sólo se beneficia de ese control autoral, sino que tampoco se ve penalizada por esa falta de medios. Tanto el planteamiento de Hay y Manfredi como la ejecución de Kusama juegan muy bien con el punto de vista de Will (Logan Marshall-Green), quien duda continuamente de los anfitriones de esa especie de fiesta a la que se ve invitado, y esa posición se traslada a un espectador que sufre continuamente la incertidumbre del protagonista. Kusama desarrolla una puesta en escena limitada por esa austeridad, pero a la vez aprovecha el reducido escenario donde los personajes se mueven para crear aun más incertidumbre (cf. esos planos filmados a través de la ventana que nos escamotean detalles de lo que ocurre en el exterior), y dosifica las fugas espaciales, como esos flashbacks que explican la relación entre Will y su exmujer (que parecen más una recreación mental del primero), o ese vídeo que los anfitriones muestran a sus invitados, para conseguir tanto complementar lo narrado como dotarle de densidad. Lo más meritorio de la película es cómo sus artífices son capaces de alargar este estado de incertidumbre hasta una secuencia final muy apoyada en la efectista partitura de Theodore Shapiro (por cierto, tan minimalista como el resto de la producción), donde un inevitable estallido de violencia nos lleva a conocer que, en realidad, el protagonista se enfrenta a un problema con una dimensión mayor a la que él (y el espectador) imaginaba.

The Invitation - Karyn Kusama - 2015 [ficha técnica]
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